James Story propone un pacto global para frenar la “flota fantasma” y acelerar una transición sin Maduro

En el texto publicado en The New York Times, Story sostiene que la administración de Nicolás Maduro se ha sostenido mediante actividades ilícitas, alianzas con actores autoritarios y el uso de recursos provenientes del comercio irregular de crudo, lo que ha convertido al país en una fuente de inestabilidad regional y migración forzada

La estrategia de Estados Unidos frente a Venezuela vuelve a abrir un debate clave en la arena internacional: ¿Cómo presionar al gobierno de Nicolás Maduro sin caer en gestos grandilocuentes que no produzcan resultados concretos? El exembajador estadounidense en Caracas, James Story, plantea que el camino más eficaz no reside en la retórica agresiva ni en la exhibición de poder, sino en la construcción de un acuerdo global que permita asfixiar el principal sostén económico del régimen: la llamada flota fantasma que transporta crudo sancionado.

En un artículo de opinión publicado por The New York Times, Story propone que Washington impulse un pacto junto a la Organización Marítima Internacional y socios estratégicos para detener la circulación irregular de petróleo, reducir el flujo de ingresos ilícitos y empujar al entorno de Maduro a concluir que un escenario sin él sería preferible. Su planteamiento combina presión económica, incentivos para una fractura interna y un uso selectivo de la fuerza como herramienta disuasoria, con un objetivo central: facilitar una transición democrática que no repita fracasos anteriores.

Un diagnóstico: el petróleo como columna vertebral del poder

En su análisis, Story sostiene que la permanencia de Maduro se explica por una arquitectura de supervivencia que mezcla economías ilegales, alianzas con actores autoritarios y aprovechamiento de recursos obtenidos fuera de los canales formales. , exportado mediante mecanismos opacos y rutas clandestinas, se convierte así en el eje financiero que mantiene a flote al gobierno, incluso bajo sanciones.

Para el exdiplomático, el comercio irregular de crudo no solo beneficia a la cúpula gobernante: también alimenta redes ilícitas y refuerza un sistema que ha generado inestabilidad regional. La consecuencia, señala, se refleja en un fenómeno que atraviesa fronteras: la migración forzada de millones de venezolanos, impulsada por el colapso económico, la falta de libertades y la degradación institucional.

En ese contexto, Story plantea que frenar la flota fantasma no es un objetivo técnico menor, sino una pieza esencial para debilitar el músculo financiero del régimen.

La propuesta: un acuerdo internacional para detener la flota fantasma

Story propone que Estados Unidos impulse un acuerdo internacional junto a la Organización Marítima Internacional y aliados clave con capacidad real de control marítimo y sancionatorio. El enfoque busca cerrar grietas en la aplicación de sanciones, fortalecer mecanismos de inspección, rastreo e interdicción, y reducir la evasión mediante cambios de bandera, ocultamiento de rutas o transferencias en altamar.

La idea de un pacto global tiene dos objetivos principales: primero, legitimar la presión ante el mundo mediante una acción coordinada y no unilateral; segundo, dificultar los mecanismos que actualmente permiten a Venezuela exportar crudo a través de intermediarios, buques opacos o redes financieras paralelas.

Story sugiere que, si ese flujo de ingresos se reduce significativamente, quienes rodean a Maduro podrían interpretar que sostenerlo en el poder se vuelve demasiado costoso, abriendo espacio para una fractura interna o una negociación seria.

Ni solo diálogo ni solo amenazas: la crítica al enfoque simbólico

Aunque Story defiende la negociación como herramienta legítima, advierte que cualquier diálogo debe partir de una condición fundamental: la salida de Maduro. En su visión, conversaciones sin esa premisa terminan prolongando el statu quo y otorgando al régimen tiempo para reorganizarse.

El exembajador también cuestiona las estrategias basadas únicamente en dureza discursiva o demostraciones de músculo militar. Con una frase contundente, advierte que “hablar con descaro y simplemente mostrar el poder” difícilmente conducirá a un desenlace estable. Para Story, el éxito político no se construye a partir de engaños ni de gestos destinados a la galería, sino mediante una combinación realista de presión y salida.

Su crítica apunta a un dilema histórico de la política estadounidense hacia Venezuela: medidas severas, anuncios ruidosos y promesas de cambio que, en el pasado, no se tradujeron en resultados duraderos. Esa experiencia, sostiene, no puede repetirse.

La fórmula completa: presión, incentivos y fuerza selectiva

Story desarrolla una propuesta con múltiples capas. Por un lado, insiste en la presión económica como mecanismo central. Pero añade que esa presión debe acompañarse de vías de escape claramente definidas para miembros del régimen. Esa “salida” no implica impunidad automática, sino un diseño que permita fracturas internas al ofrecer alternativas para quienes podrían contribuir a un cambio político.

Además, plantea la necesidad de un paquete atractivo para actores venezolanos que empujan transformaciones: incentivos para quienes claman por transición, apoyo financiero y respaldo internacional para reconstrucción institucional. Es decir, no basta con castigar: también hay que ofrecer una arquitectura de futuro.

Finalmente, Story menciona el uso creíble y dirigido de la fuerza como componente selectivo. No lo presenta como invasión ni como ocupación, sino como disuasión concreta aplicada con precisión, en un marco que reduzca la impunidad de redes ilícitas y envíe señales claras sobre los límites de acción del régimen.

Expectativas elevadas y una advertencia final

El exembajador concluye que la esperanza del pueblo venezolano ha vuelto a crecer, alimentada por nuevas presiones y escenarios internacionales. En ese sentido, Estados Unidos —según Story— no puede darse el lujo de repetir errores del pasado: promesas que no se cumplen, estrategias sin coordinación global o acciones que se agotan en el simbolismo.

Su llamado es, en esencia, un recordatorio de que Venezuela no es únicamente un tema de política exterior, sino un desafío regional donde el petróleo, la migración y la estabilidad democrática están conectados. Para Story, la clave está en lograr un consenso internacional que cierre el cerco económico, abra un camino de transición y evite que la presión se convierta en un ejercicio estéril de fuerza sin resultados.

En un escenario marcado por tensiones crecientes, el planteamiento del exembajador propone un giro: menos estridencia, más arquitectura internacional. Menos gestos aislados, más coordinación estratégica. Y, sobre todo, una salida que no dependa del azar, sino de un diseño político capaz de transformar el pulso de presión en una transición sostenible.

Con información de El Pitazo

 

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