
Las transformaciones políticas y económicas promovidas por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, estarían provocando crecientes divisiones dentro del chavismo, un movimiento que durante años se caracterizó por mantener una fuerte cohesión interna.
De acuerdo con distintos reportes, sectores históricos del oficialismo han comenzado a cuestionar las decisiones tomadas por Rodríguez desde su llegada al poder, especialmente aquellas relacionadas con la apertura económica, la flexibilización de políticas estatales y el acercamiento a Estados Unidos y otros actores internacionales.
Algunas figuras vinculadas al chavismo tradicional consideran que estas medidas se alejan de los principios impulsados por el expresidente Hugo Chávez, mientras que otros dirigentes defienden los cambios como una estrategia necesaria para estabilizar la economía y recuperar inversiones.
Las diferencias también han quedado reflejadas en declaraciones públicas de antiguos funcionarios y dirigentes oficialistas, quienes han expresado preocupación por el rumbo que estaría tomando el movimiento político en medio de una compleja etapa de reestructuración interna.
Según el análisis publicado por La Patilla, la llamada “unidad revolucionaria” enfrenta uno de sus momentos más delicados, con tensiones entre quienes respaldan una línea más pragmática encabezada por Rodríguez y quienes exigen mantener intacto el modelo político heredado del chavismo original.




