
Los derrames en el Lago de Maracaibo volvieron a encender las alarmas por su impacto sobre el ecosistema y los riesgos que enfrentan pescadores, trabajadores petroleros y comunidades costeras. Desde finales de agosto, imágenes de manchas de crudo, peces muertos y contaminación en las orillas muestran la magnitud del problema.
Autoridades regionales atribuyeron parte de las averías a fuertes lluvias y vientos, mientras especialistas cuestionan esa explicación y señalan el deterioro de tuberías e instalaciones como una causa relevante. El gobernador del Zulia, Luis Caldera, informó que Pdvsa, la Gobernación y el Iclam activaron labores de contingencia y recolección en Maracaibo, San Francisco y Mara.
Derrames en el Lago de Maracaibo revelan fallas de mantenimiento
El ingeniero en hidrocarburos César Torcatt, con más de 35 años de experiencia en el sector, afirmó que la infraestructura petrolera del estuario fue diseñada para resistir condiciones ambientales severas.
Según explicó, lluvias, oleaje y fuertes vientos forman parte de las condiciones habituales del lago, por lo que una avería asociada a estos fenómenos puede reflejar pérdida de integridad estructural por falta de mantenimiento.
Torcatt también recordó que anteriormente existían inspecciones constantes con helicópteros, lanchas especializadas, buzos y empresas contratistas. A su juicio, el monitoreo debe mantenerse durante las 24 horas del día para detectar fugas antes de que alcancen las costas.
Fugas de gas elevan el peligro para trabajadores y pescadores
La Fundación Azul Ambientalistas denunció también escapes de gas, un problema que expertos consideran especialmente peligroso porque puede pasar desapercibido.
Torcatt advirtió que algunas emisiones pueden contener sulfuro de hidrógeno, un compuesto tóxico asociado a la actividad petrolera. Además, una concentración elevada de gas puede representar riesgo de incendio o explosión ante una fuente de ignición.
El ministro de Ecosocialismo, Nelson Rodríguez, y el gobernador Caldera afirmaron el 10 de septiembre que las fugas reportadas ya estaban controladas. Las autoridades indicaron que una de ellas provenía de una tubería de ocho pulgadas.
Primeras 48 horas resultan clave para contener el crudo
Torcatt explicó que la respuesta temprana resulta fundamental cuando ocurre un derrame. Según indicó, las autoridades deben contener y retirar el petróleo durante las primeras 48 horas para evitar que parte del material se precipite y haga más costosa la recuperación.
Cuando el crudo permanece demasiado tiempo en el agua, aumenta su impacto sobre sedimentos, fauna y cadena alimentaria, lo que amplía las consecuencias ambientales y económicas.
El especialista considera que cualquier incremento de la producción petrolera debe ir acompañado de mantenimiento, inspección permanente y capacidad de respuesta rápida. Sin esas condiciones, advierte, el deterioro acumulado puede convertir nuevos incidentes en una amenaza recurrente para quienes dependen del Lago de Maracaibo.

Con información de La Patilla




