La Guaira ya tenía planes para reducir el riesgo sísmico, pero no se cumplieron

Dos meses después de los terremotos del 24 de junio, La Guaira enfrenta el desafío de remover los escombros, reordenar su territorio y definir cómo será su reconstrucción. Sin embargo, especialistas advierten que antes de levantar nuevamente viviendas y edificios es necesario determinar cuáles son las zonas adecuadas para construir y bajo qué condiciones.

La urbanista Ariana Tarhan, quien participó en la elaboración de planes de ordenamiento para el estado Vargas, aseguró que el riesgo sísmico y la posibilidad de aludes torrenciales ya habían sido identificados años atrás.

Tarhan explicó que tanto el Plan de Ordenamiento del Área de Protección y Recuperación Ambiental del Eje Arrecife-Los Caracas, publicado en 2005, como el Plan de Ordenación Urbanística del estado Vargas, aprobado en 2009, establecían restricciones y medidas para reducir la exposición de la población.

Entre las recomendaciones estaba limitar la altura de determinadas edificaciones a entre cuatro y seis pisos, además de exigir estructuras bajo normas sismorresistentes, vías de evacuación y espacios destinados a refugios.

Pese a esas previsiones, durante los terremotos del 24 de junio colapsaron edificaciones de más de 10 plantas.

La especialista señaló que el problema estuvo relacionado con la falta de aplicación, fiscalización y supervisión de las normas. Según explicó, los riesgos ya eran conocidos y existían instrumentos de planificación, pero estos no fueron implementados de manera efectiva.

Ahora, de cara a la reconstrucción, Tarhan considera fundamental realizar primero una Microzonificación Sísmica, estudio que permite determinar cómo pueden comportarse diferentes sectores del territorio ante un terremoto.

Con esa información debería elaborarse un Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL) y posteriormente una ordenanza de zonificación que establezca dónde y bajo qué condiciones se puede construir.

La urbanista explicó que la microzonificación permitiría establecer qué áreas pueden soportar determinadas construcciones y cuáles deben mantenerse libres de edificaciones debido a sus características y nivel de riesgo.

Mientras estos estudios no estén disponibles, Tarhan considera que no es posible desarrollar una planificación urbana segura. Entre las áreas que identifica como especialmente restringidas están los bordes de quebradas, determinadas zonas costeras y los límites del parque El Ávila.

Entretanto, Funvisis ya inició estudios geológicos y geofísicos en La Guaira, incluyendo trabajos de refracción sísmica que pueden servir como base para la microzonificación.

El futuro de la reconstrucción dependerá, en buena medida, de que las nuevas edificaciones incorporen las lecciones dejadas por los terremotos y de que las normas de prevención y ordenamiento territorial sean efectivamente aplicadas.

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