
Las autoridades de Estados Unidos presentaron nuevos cargos contra el exdictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes acusan de haber conspirado para utilizar la tortura, las detenciones arbitrarias y la violencia como mecanismos de represión política durante el gobierno de Maduro.
La nueva acusación, revelada este jueves, incorpora por primera vez a Maduro y Flores en un cargo de **conspiración para torturar**, además de las acusaciones que ambos ya enfrentaban por narcotráfico y posesión de armas de fuego.
Según el documento judicial, Maduro habría autorizado métodos de tortura contra personas consideradas opositoras al régimen. Entre los abusos denunciados figuran descargas eléctricas, golpizas, asfixia y amenazas de muerte.
La acusación sostiene que miles de venezolanos fueron perseguidos, detenidos, procesados, agredidos, torturados o asesinados por personas que actuaban bajo las órdenes del gobierno de Maduro.
Entre las presuntas víctimas también figuran tres ciudadanos estadounidenses. Uno de ellos habría sido golpeado, sometido a descargas eléctricas y obligado a ingerir su propio vómito durante ocho meses de encarcelamiento. Otro sufrió lesiones que requirieron una prolongada hospitalización, mientras que un tercero quedó con una lesión ocular permanente tras sufrir golpes durante dos días.
El documento judicial señala además la participación de funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo señalado durante años por organizaciones de derechos humanos por presuntos abusos contra detenidos.
*Cilia Flores busca prisión domiciliaria*
Mientras se conocían los nuevos cargos, Cilia Flores compareció ante un tribunal federal en Nueva York. Sus abogados solicitaron que fuera liberada y trasladada a arresto domiciliario debido a problemas de salud.
La defensa de Flores, de 69 años, argumentó que presenta problemas cardíacos, mareos, vértigo y dificultad para respirar, y sostuvo que podría haber sufrido un episodio cardíaco en julio. También afirmó que perdió alrededor de 11 kilogramos desde su encarcelamiento.
Los fiscales se opusieron a la solicitud y argumentaron que Flores representa un riesgo extremo de fuga y un peligro para la seguridad pública.
Tanto Maduro como Flores permanecen detenidos en Nueva York desde enero, cuando fueron capturados durante una operación estadounidense en Caracas. Ambos se han declarado inocentes de los cargos de narcotráfico que ya enfrentaban.
Maduro también ha sido investigado durante años por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad relacionados con la represión de opositores en Venezuela, acusaciones que siempre ha rechazado.
El gobierno de Donald Trump ha defendido la operación que terminó con la captura de Maduro como una acción de cumplimiento de la ley, mientras que el exmandatario venezolano calificó su captura como un secuestro y afirmó ser un prisionero de guerra.




