Freddy Bernal: «En Táchira, hemos tenido hasta 10 horas sin luz: esto es insostenible»

El gobernador del estado Táchira, Freddy Bernal, se pronunció por los cortes eléctricos

La crisis eléctrica en Táchira volvió a ocupar el centro del debate público luego de que el gobernador Freddy Bernal denunciara la gravedad de los apagones que afectan a distintos municipios de la entidad andina. El mandatario regional aseguró que algunas comunidades han permanecido hasta 10 horas continuas sin suministro energético, una situación que calificó como insostenible debido al impacto que genera sobre la calidad de vida de los habitantes y el funcionamiento de otros servicios esenciales.

Las declaraciones del gobernador reflejan el creciente malestar de los ciudadanos ante una problemática que se ha profundizado durante las últimas semanas. Los cortes de electricidad no solo interrumpen las actividades cotidianas, sino que también afectan el acceso al agua potable, la actividad comercial, los centros educativos y numerosos sectores productivos que dependen de un suministro estable para operar con normalidad.

En medio de este escenario, Bernal afirmó que elevó formalmente la situación ante las autoridades nacionales responsables del sector eléctrico y de los servicios públicos. El gobernador insistió en la necesidad de encontrar respuestas que permitan reducir las interrupciones y mejorar las condiciones de una población que enfrenta jornadas prolongadas sin energía.

Crisis eléctrica en Táchira agrava las condiciones de vida de las comunidades

La situación resulta especialmente compleja en los municipios ubicados al norte del estado, donde las altas temperaturas incrementan las dificultades derivadas de los apagones. Según explicó Freddy Bernal, muchas localidades soportan extensas horas sin electricidad mientras enfrentan condiciones climáticas adversas que complican la vida diaria de miles de familias.

El mandatario señaló que los cortes eléctricos repercuten directamente sobre el sistema de distribución de agua potable. Cuando se interrumpe el suministro energético, las estaciones de bombeo dejan de funcionar y numerosas comunidades pierden simultáneamente ambos servicios. Esta realidad obliga a los habitantes a buscar alternativas para almacenar agua y cubrir sus necesidades básicas durante los períodos de suspensión.

La problemática también afecta la conservación de alimentos, el funcionamiento de equipos domésticos y el acceso a las telecomunicaciones. Muchos ciudadanos deben reorganizar sus rutinas para adaptarse a horarios inciertos de servicio, mientras comerciantes y emprendedores enfrentan dificultades para mantener activas sus actividades económicas.

Bernal reconoció que existe un plan de administración de cargas que contempla interrupciones programadas. Sin embargo, explicó que a esas suspensiones se suman fallas adicionales que extienden considerablemente los períodos sin electricidad. Como consecuencia, sectores que deberían enfrentar cortes de cuatro horas terminan acumulando hasta 10 horas consecutivas sin energía.

La situación genera preocupación en distintas zonas de la entidad, donde los residentes denuncian pérdidas económicas, daños en equipos eléctricos y limitaciones para desarrollar actividades laborales y educativas. El impacto se extiende a prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Autoridades regionales elevan reclamos ante instancias nacionales

Ante el deterioro del servicio, el gobernador informó que sostuvo conversaciones con representantes del Gobierno nacional encargados de las áreas de electricidad, agua y servicios públicos. Durante esos contactos expuso la magnitud de las afectaciones que atraviesa la población tachirense y solicitó medidas orientadas a mitigar las interrupciones.

Bernal manifestó que comprende la complejidad que enfrenta el sistema eléctrico venezolano. Mencionó factores asociados a las condiciones climáticas y a los desafíos operativos que inciden sobre la generación y distribución de energía. No obstante, insistió en que las comunidades requieren respuestas concretas debido a la severidad de las fallas registradas en la región.

El gobernador aseguró que continuará presentando reportes sobre la situación ante las autoridades competentes. Asimismo, anunció que notificará sobre la problemática a la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, con el propósito de exponer el alcance de los cortes y las consecuencias que experimentan los habitantes del estado.

Durante sus declaraciones, destacó que considera una obligación institucional transmitir las inquietudes de la población. En ese sentido, afirmó que su responsabilidad consiste en visibilizar las necesidades de las comunidades y gestionar respuestas que contribuyan a mejorar las condiciones de los servicios públicos.

Las autoridades regionales mantienen un seguimiento permanente de los reportes provenientes de distintos municipios. Los reclamos ciudadanos se han multiplicado debido a la frecuencia de los apagones y a la incertidumbre que genera la falta de estabilidad en el suministro energético.

Apagones prolongados incrementan la preocupación ciudadana

Uno de los aspectos que más inquietud genera entre los habitantes del Táchira es la duración de las interrupciones. De acuerdo con la información suministrada por el gobernador, existen comunidades donde las fallas han alcanzado hasta 20 horas continuas sin electricidad, mientras que en otros sectores los cortes oscilan entre 10 y 12 horas.

Estos períodos prolongados afectan la dinámica económica y social de numerosas localidades. Comercios, pequeños emprendimientos y productores enfrentan dificultades para mantener operativos sus equipos, conservar mercancías y garantizar la continuidad de sus actividades. La incertidumbre también limita la planificación de tareas domésticas y laborales.

A las consecuencias materiales se suman los riesgos asociados a las fallas en la infraestructura eléctrica. Recientemente, una joven de 21 años perdió la vida en la localidad de Coloncito, municipio Panamericano, luego de recibir una descarga eléctrica cuando intentaba desconectar la brequera de su vivienda tras la explosión de un transformador. El hecho incrementó la preocupación sobre las condiciones de seguridad relacionadas con el sistema eléctrico regional.

Mientras persisten las interrupciones, los habitantes continúan exigiendo soluciones que permitan estabilizar el servicio. Diversos sectores consideran que la recuperación del sistema eléctrico constituye una prioridad para garantizar el funcionamiento adecuado de hospitales, centros educativos, empresas y hogares.

La crisis que atraviesa el estado refleja además los desafíos que enfrentan otras regiones venezolanas donde los apagones siguen formando parte de la realidad cotidiana. En el caso del Táchira, las autoridades regionales mantienen la presión sobre los organismos competentes con la expectativa de obtener respuestas que reduzcan el impacto de una situación que miles de ciudadanos califican como cada vez más difícil de soportar.

Con información de El Pitazo

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