
La ingeniera geóloga Luiraima Salazar aseguró que no existen motivos de alarma por el enjambre de sismos registrado en las cercanías de la isla La Tortuga y explicó que la actividad corresponde a un proceso natural de reajuste tectónico tras los fuertes terremotos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio.
En un informe técnico divulgado este fin de semana, la especialista indicó que el comportamiento sísmico observado mantiene una tendencia de baja magnitud y microsismicidad, propia de la dinámica geológica del país.
Durante la madrugada se reportaron movimientos de magnitud 3,0 en La Guaira y Boca de Aroa, además de otros temblores menores percibidos en Caracas, Los Teques, Naiguatá y La Victoria.
Salazar explicó que el sismo registrado en el Litoral Central fue sentido con mayor intensidad debido a su escasa profundidad, de apenas 3,9 kilómetros, lo que llevó a la plataforma Android Earthquake Alerts a emitir inicialmente una estimación de magnitud 4,1. Posteriormente, Funvisis confirmó que el evento fue de magnitud 3,0.
«La diferencia entre ambas estimaciones es completamente esperable desde el punto de vista sismológico y no debe interpretarse como una contradicción entre ambas fuentes», señaló la geóloga.
Asimismo, recordó que un sismo de esa magnitud, cuando ocurre a poca profundidad, puede sentirse con intensidad moderada sin provocar daños estructurales importantes.
Enjambre sísmico en La Tortuga
Las estaciones de monitoreo también detectaron una serie de movimientos sísmicos al sur y sureste de La Tortuga, con magnitudes entre 2,4 y 3,6.
Según Salazar, esta secuencia responde a un reajuste tectónico localizado y, con la información disponible hasta ahora, no puede asociarse a una falla geológica específica.
La especialista añadió que estos movimientos son compatibles con la actividad natural del sistema de fallas de El Pilar y aclaró que no deben interpretarse como réplicas directas del doble terremoto del 24 de junio.
Finalmente, descartó que el enjambre sísmico represente una señal de un terremoto de mayor magnitud o genere riesgo de tsunami para las costas venezolanas, aunque recomendó a la población mantener actualizados sus planes familiares de emergencia y revisar las condiciones de seguridad de las edificaciones.




