
A casi un mes de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron zonas de La Guaira y Caracas, miles de familias venezolanas continúan viviendo una dolorosa incertidumbre al desconocer el paradero de sus seres queridos.
Según el más reciente balance oficial, la tragedia ha dejado 5.278 fallecidos, mientras crece la preocupación por la cantidad de personas desaparecidas, una cifra que las autoridades dejaron de actualizar pocos días después de los sismos.
Uno de los casos es el de Félix Tovar, de 70 años, cuyo último rastro quedó registrado el 24 de junio, apenas media hora antes de los terremotos. Una compra en una panadería y la última ubicación de su teléfono celular lo sitúan cerca del Hotel Marriott de Playa Grande, edificio que colapsó durante el desastre.
Su familia ha recorrido hospitales, morgues y zonas de escombros sin obtener respuestas. Incluso entregó una placa dental para facilitar una eventual identificación, mientras espera que la investigación permita acceder a las cámaras de seguridad del hotel.
La historia de Félix se repite en miles de hogares venezolanos. Diversas plataformas ciudadanas han comenzado a recopilar información de desaparecidos. Mientras «Hasta Encontrarles» registra más de 4.400 casos, otras iniciativas elevan la cifra hasta 17.000 e incluso 40.000 personas, un rango similar al estimado por Naciones Unidas.
En las calles de La Guaira, las paredes permanecen cubiertas con fotografías de personas desaparecidas y números telefónicos, reflejando el esfuerzo desesperado de familias que aún esperan una llamada que les permita conocer el destino de sus seres queridos.
La búsqueda continúa entre los escombros y la incertidumbre, mientras cientos de venezolanos siguen esperando respuestas que les permitan cerrar uno de los capítulos más dolorosos que dejó la catástrofe.




