
EL VENEZOLANO COLOMBIA
La designación del general Jorge Eliéser Márquez como «padrino» del estado Zulia ha generado sorpresa y tensiones dentro del oficialismo, especialmente tras la reciente victoria del gobernador Luis Caldera. Esta figura, usualmente reservada para zonas gobernadas por la oposición, ahora emerge como mecanismo de vigilancia interna en una entidad clave para el régimen de Nicolás Maduro.
Márquez no es un nombre nuevo en los círculos del poder: es uno de los hombres más cercanos al mandatario, con un historial extenso en cargos de alto nivel.
Un general con historial de lealtad absoluta
Con 54 años, Jorge Eliéser Márquez ha escalado posiciones tanto en lo militar como en lo civil. Su trayectoria comenzó en la Guardia de Honor Presidencial, pero su ascenso definitivo se consolidó como ministro del Despacho de la Presidencia, puesto que ocupó durante siete años.
En abril de 2024 fue nombrado ministro de Energía Eléctrica, lo que confirma su lugar privilegiado en el círculo más cercano de Maduro.
Multiplicidad de funciones estratégicas
Además de su cargo ministerial, Márquez ostenta responsabilidades clave: vicepresidente sectorial de Obras Públicas y director general de Conatel desde 2017. En este último rol, ha ejecutado medidas controvertidas, como el retiro de señal de canales internacionales y el cierre de múltiples emisoras y portales digitales.
Su influencia se extiende también al ámbito institucional, siendo presidente de varias fundaciones gubernamentales y empresas estatales vinculadas al área comunicacional y deportiva.
Sanciones internacionales por censura y corrupción
Jorge Márquez figura en diversas listas de sancionados por organismos internacionales. Estados Unidos lo vinculó con fraude electoral y control mediático; Panamá lo señaló por supuestas operaciones de blanqueo de capitales y riesgo de terrorismo; mientras que Canadá, Suiza y la Unión Europea lo responsabilizan por limitar libertades fundamentales y dañar la democracia en Venezuela. Estas acciones han reforzado su perfil como operador político de línea dura.
Un movimiento que incomoda incluso dentro del chavismo
La imposición de Márquez como autoridad paralela en Zulia ha generado desconcierto entre cuadros del PSUV, que no esperaban esta figura de supervisión sobre un gobernador recién electo por sus propias filas. El rol de “padrino”, históricamente aplicado a mandatarios opositores, ahora se vuelve un instrumento de control interno. Maduro justificó su designación asegurando que el Zulia requiere atención prioritaria y un despliegue de equipos para resolver problemas estructurales.
La figura de Jorge Eliéser Márquez no solo representa la concentración del poder en una élite militar-civil leal al presidente Maduro, sino también una nueva etapa de control regional, incluso sobre aliados políticos. Su historial, cargado de polémicas y sanciones, lo convierte en una pieza clave en el ajedrez del poder bolivariano, ahora extendido hasta el corazón del occidente venezolano.



