
Lo que prometía ser una de las celebraciones religiosas más grandes de la historia venezolana fue suspendido. La Arquidiócesis de Caracas anunció la cancelación de la Misa de Acción de Gracias, prevista para el domingo 25 de octubre en el Estadio Monumental Simón Bolívar de La Rinconada, que conmemoraría la canonización de San José Gregorio Hernández y Santa Madre Carmen Rendiles, los primeros santos del país.
La decisión, explicaron las autoridades eclesiásticas, responde a motivos de seguridad y control de aforo, tras registrarse un número de solicitudes muy superior al previsto. El evento, que esperaba reunir a unas 48.000 personas, duplicó sus inscripciones hasta superar las 80.000, lo que hizo imposible garantizar el bienestar de los asistentes.
Una decisión tomada por precaución
En un comunicado firmado por monseñor Raúl Biord Castillo, arzobispo de Caracas, la Arquidiócesis informó que “la seguridad, el bienestar y la participación plena de los fieles” son prioridades que no podían garantizarse en las condiciones actuales.
El texto señala que la Iglesia debía velar especialmente por la integridad de niños, jóvenes y personas con movilidad reducida, grupos que habrían estado en riesgo ante una aglomeración de tal magnitud.
“Como Iglesia debemos garantizar la seguridad y la participación de todos. Esto solo es posible si adecuamos la celebración a las condiciones reales de espacio, servicios y logística que un acontecimiento de esta magnitud requiere”, expresó el arzobispo Biord.
El anuncio, difundido por redes y medios religiosos, generó sorpresa entre los feligreses, quienes se preparaban desde hace semanas para asistir al evento en el recinto capitalino.
Celebración descentralizada: la fe en cada parroquia
Como alternativa, la Arquidiócesis decidió transformar la cancelación en una fiesta comunitaria que se celebrará en cada parroquia y comunidad de la Gran Caracas.
La actividad, bautizada como “La Fiesta de la Santidad”, se llevará a cabo el sábado 25 de octubre a las 10:00 de la mañana en todos los templos de la capital y en las diócesis del país.
Para facilitar la organización, se han distribuido símbolos y materiales litúrgicos entre las parroquias: 500 estolas sacerdotales, 60.000 hostias, más de 400 copones artesanales elaborados en Lara y 10.000 flores provenientes de Mérida, según informó la oficina de comunicaciones del Arzobispado.
El domingo 26 de octubre, además, se celebrará la primera fiesta litúrgica de San José Gregorio Hernández, fecha que quedará incorporada al calendario religioso nacional.
Devoción y desilusión entre los fieles
Aunque muchos creyentes comprendieron la medida, la suspensión generó tristeza y descontento entre los devotos.
“Qué triste. El doctor José Gregorio y la madre Carmen se merecen una celebración por todo lo alto”, escribió la usuaria @albit1703 en X (antes Twitter).
Otros manifestaron comprensión frente a la decisión, aludiendo al contexto político y a la falta de condiciones logísticas.
“Entiendo la suspensión. Pero confío en que pronto se organizará una celebración hermosa y segura”, comentó otra feligresa.
Las redes sociales se llenaron de mensajes de agradecimiento, fe y esperanza, recordando que el verdadero homenaje a los nuevos santos se expresa en la oración y en la vida cotidiana.
El trasfondo de un acontecimiento histórico
La canonización de José Gregorio Hernández, conocido como “el médico de los pobres”, y de la Madre Carmen Rendiles, fundadora de las Siervas de Jesús, marcó un momento sin precedentes para la Iglesia venezolana.
El Vaticano oficializó su santidad el pasado 10 de octubre, tras décadas de devoción popular y el reconocimiento de milagros atribuidos a su intercesión.
La misa suspendida buscaba unir a miles de creyentes en una acción de gracias nacional, en la que participarían obispos, congregaciones religiosas y movimientos laicos.
Sin embargo, las limitaciones de seguridad, sumadas al contexto social y político del país, impidieron que se concretara la gran convocatoria.
Una fe que trasciende los obstáculos
Desde la Arquidiócesis, el mensaje ha sido claro: la celebración no se cancela, se multiplica.
Cada parroquia, señalaron, tendrá la oportunidad de rendir homenaje a los santos venezolanos desde su comunidad, reafirmando que la fe no necesita estadios para manifestarse, sino corazones dispuestos.
“Esta fiesta es de todos los venezolanos. Aunque no estemos juntos en un solo lugar, estaremos unidos en espíritu y en oración”, concluye el comunicado de la Iglesia caraqueña.
La suspensión del acto en La Rinconada, lejos de apagar el fervor, parece haber encendido una llama de fe más cercana y comunitaria, demostrando que incluso en medio de las limitaciones, la devoción a los nuevos santos venezolanos sigue viva y creciente.
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Con información de El Pitazo


