
Una patria secuestrada por un régimen delincuencial.
Desde la Confederación de Trabajadores de Venezuela, elevamos una voz de alerta a todos los trabajadores y trabajadoras del país ; de la ciudad y del campo, de la industria y el comercio, de la educación, la salud y los servicios públicos , así como a los campesinos, pescadores y habitantes de los caseríos y barrios populares que han sido las principales víctimas del régimen totalitario que oprime a Venezuela.
Hoy el mundo conoce la verdad: el régimen encabezado por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y los hermanos Rodríguez ha sido calificado por los Estados Unidos como una organización narcoterrorista, y sus principales figuras son acusadas ante la justicia norteamericana por delitos graves de narcotráfico, corrupción y conspiración internacional. Estos hechos no son solo una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, sino también para la estabilidad de toda la región latinoamericana y del mundo civilizado.
No se dejen utilizar como carne de cañón.
Desde este espacio sindical y patriótico hacemos un llamado claro y firme: no se dejen manipular ni utilizar en esta etapa final del régimen. Los trabajadores venezolanos , obreros, maestros, médicos, agricultores, técnicos, empleados, no deben servir de escudo ni de instrumento de defensa a quienes durante más de dos décadas han saqueado las riquezas del país y destruido sus instituciones.
No permitamos que, en nombre de una falsa soberanía, los delincuentes que entregaron nuestra nación a intereses extranjeros pretendan ahora disfrazarse de patriotas. Ellos abrieron las puertas de Venezuela a la intervención de Cuba, Nicaragua, Irán, Rusia y otros regímenes autoritarios, que se han apoderado de nuestras riquezas naturales y han devastado nuestras selvas, ríos y reservas ecológicas a través de la minería ilegal y la explotación indiscriminada.
La soberanía y la voluntad popular han sido violadas.
No existe soberanía nacional cuando se ha entregado el territorio, la economía y la dignidad del pueblo a potencias extranjeras. No hay soberanía popular cuando se roban elecciones, se censura la prensa, se encarcela a sindicalistas y dirigentes sociales y se viola la Constitución.
Este régimen ha destruido las bases de la República y ha sometido al pueblo a la pobreza, al miedo y al exilio. La patria vive secuestrada, la justicia ha sido sustituida por el miedo, y los derechos fundamentales del pueblo han sido pisoteados.
Un llamado a la conciencia nacional y a las Fuerzas Armadas:
Hoy más que nunca, la historia demanda de los venezolanos su mayor coraje y lealtad con la patria, no con los delincuentes que la han traicionado. Este es un llamado no solo a los trabajadores, sino también a las Fuerzas Armadas Nacionales, para que se ubiquen del lado correcto de la historia: el lado de la libertad, de la justicia y de la democracia.
La República no puede seguir siendo un botín de unos pocos. Venezuela necesita de sus hijos y de sus trabajadores unidos en la defensa de la verdad, de la soberanía auténtica, y de la reconstrucción moral y material de la nación.
Venezuela merece ser libre.
En esta hora menguada de la historia, la patria reclama el despertar de sus fuerzas vivas, de sus obreros, campesinos, educadores y profesionales. No más silencio, no más miedo, no más manipulación.
El pueblo trabajador de Venezuela no puede ni debe ser cómplice del crimen ni del saqueo.
Ha llegado el momento de decir ¡basta!
Basta de mentiras, de farsas y de traiciones.
Venezuela merece libertad, justicia y dignidad.


