
La historia coloca a las naciones y a los líderes frente a momentos decisivos.
Venezuela, las Américas y el mundo democrático viven hoy uno de esos momentos.
Desde la voz organizada de los trabajadores venezolanos , del campo y de la ciudad, de la industria, del comercio, de los servicios , de la educación; y de manera muy especial de los trabajadores petroleros y de las industrias básicas, elevo una exigencia firme, racional y urgente, fundada en la justicia, la dignidad humana y el sufrimiento real de miles de familias.
Reconocimiento a una decisión histórica con impacto global.
Es un deber moral y político reconocer que la administración del presidente Donald Trump ha tomado una decisión histórica e inédita al avanzar con determinación para colocar a Nicolás Maduro a la orden de los tribunales de justicia de los Estados Unidos, por los gravísimos daños ocasionados no solo al pueblo venezolano, sino también a la sociedad y al pueblo de los Estados Unidos, a la región y al orden internacional, mediante delitos cometidos en complicidad con las bandas y mafias organizadas del narcotráfico, el crimen transnacional y otras actividades ilícitas de alcance global.
Estos delitos no conocen fronteras.
Han alimentado redes criminales, corrupción institucional, flujos ilícitos, violencia y desestabilización que afectan directamente la seguridad nacional de Estados Unidos, la estabilidad hemisférica y la paz internacional.
Esa decisión representa un acto de justicia internacional, una reafirmación del principio de que ningún poder criminal puede escudarse en la soberanía para delinquir impunemente.
Por ello, los trabajadores de Venezuela expresamos gratitud por ese paso firme y valiente.
Una exigencia cordial, firme e inaplazable.
Pero la justicia, para ser verdadera, no puede ser selectiva ni incompleta.
Desde esa misma coherencia democrática, exigimos , con respeto institucional, pero con absoluta behemencia y claridad moral, “ la libertad inmediata e incondicional de todos los presos políticos, civiles y militares, venezolanos y extranjeros, que hoy permanecen injustamente encarcelados, torturados, vejados y humillados en las cárceles del régimen de Nicolás Maduro.”
Esta exigencia no nace del resentimiento.
Nace de la razón jurídica, del derecho internacional, y del clamor humano de miles de familias.
Cada minuto que pasa, cada hora, cada día, personas mueren en prisión, otras quedan marcadas de por vida, y la herida social se profundiza.
Más de diez mil personas han sido asesinadas o desaparecidas como consecuencia directa del régimen de terror instaurado por el socialismo del siglo XXI, primero bajo Hugo Chávez y luego bajo Nicolás Maduro.
No se puede pedir paciencia a quien sufre injustamente.
No se puede exigir silencio a quien ha sido despojado de su libertad.
Llamado responsable a la dirigencia democrática de Estados Unidos:
Como presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, interpelo con respeto, gratitud y firmeza a:
• El presidente Donald Trump
• El secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio
• El senador Rick Scott
• La congresista María Elvira Salazar
• El congresista Carlos Giménez, y muchos otros aliados de la causa Venezolana, quienes han demostrado compromiso sostenido con el pueblo de Venezuela ;
Les solicitamos que actúen de manera inmediata, coordinada y decidida, utilizando todos los instrumentos legales, diplomáticos y políticos disponibles, para exigir la liberación total de los presos políticos como condición ética mínima, impostergable y verificable, como condición previa para comenzar un proceso de transición, pacífica o negociada hacia la democracia y reinstitucionalización del país.
Una causa que interpela a las diásporas del continente:
Este clamor no es exclusivo de Venezuela.
Las diásporas de Colombia, Nicaragua, Cuba y otros países sometidos a regímenes autoritarios observan este momento con esperanza y expectativa.
La liberación de los presos políticos en Venezuela sería una señal inequívoca de que el mundo democrático ha decidido poner límites reales al autoritarismo criminal.
La voz legítima del mundo del trabajo:
Esta no es la voz de una fracción.
Es la voz del movimiento obrero, de la sociedad civil, de las víctimas directas e indirectas de un sistema criminal de poder.
Exigimos con gratitud, pero con firmeza.
Exigimos con respeto, pero sin concesiones.
Exigimos porque la justicia no admite más demoras.
La libertad de los presos políticos no puede esperar.
Es una deuda moral, política y humana que debe saldarse ahora.
Referente histórico:
Carlos Ortega es un dirigente sindical venezolano y Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). Reconocido nacional e internacionalmente por su defensa de la libertad sindical, la democracia y los derechos humanos, ha sido una de las voces más firmes del movimiento obrero frente al autoritarismo en Venezuela. Su trayectoria lo acredita como un luchador social con autoridad moral pública y política para exigir justicia, libertad y dignidad.


