
La libertad no es una concesión del poder ni una tolerancia administrativa del Estado.
La libertad es un derecho humano inalienable, un derecho natural fundamental inherente a la dignidad del ser humano, condición indispensable para su realización moral, social y espiritual.
Desde la filosofía política clásica hasta el constitucionalismo moderno, esta verdad ha sido afirmada sin ambigüedades. Immanuel Kant sostuvo que “la libertad es la base de la autonomía moral y de la dignidad humana, fundamento de toda responsabilidad ética y de la vida jurídica”.
John Locke la reconoció como “un derecho natural anterior al Estado”, mientras que Jean-Jacques Rousseau la concibió como “esencia del pacto social legítimo” . Más tarde, el pensamiento jurídico contemporáneo , desde Hans Kelsen hasta la doctrina internacional de derechos humanos, consolidó la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión y de culto como pilares de toda sociedad democrática.
La libertad, por tanto, no se limita a la ausencia de prisión.
Es también libertad interior, libertad de pensamiento, libertad de expresión, libertad de conciencia, libertad de culto y participación en la vida pública sin temor a persecución. Sin estas dimensiones, la libertad humana queda mutilada y la democracia pierde sustancia.
En este contexto, denunciamos con profunda preocupación la situación del dirigente político Juan Pablo Guanipa y alertamos que hechos como este podrían desencadenar nuevas detenciones o restricciones arbitrarias contra ciudadanos que ejercen derechos fundamentales , pero tambien un Estado social, de proporciones indefinidas.
Cuando el ejercicio pacífico de la expresión política genera represalias, la sociedad entera entra en una zona de riesgo y pérdida del control social e institucional.
Por ello, este llamado al respeto de este derecho fundamental “ LA LIBERTAD “ , solo desde allí se podrá reconstruir LA PAZ Para para la convivencia pacífica.
Este es un llamado a la sinderesis, a la coherencia de quienes hoy ejercen el control de la fuerza y al pueblo venezolano trabajadores, profesionales, estudiantes, empresarios, sectores sociales y ciudadanos de todas las regiones del país y también a la comunidad Internacional.
El pueblo tiene el derecho y el deber moral y cívico de alzar su voz en defensa de las libertades públicas.
Hacemos igualmente un llamado firme y respetuoso a la comunidad internacional democrática y, en particular, al presidente Donald J. Trump, para que mantenga la atención y la alerta sobre la situación de los derechos fundamentales en Venezuela, hoy conculcados, empleando los canales diplomáticos , políticos y los que fuesen necesarios, que correspondan en defensa de los valores universales de libertad , Justicia y dignidad humana, a garantizar el respeto al debido proceso, al pluralismo político y a los derechos constitucionales de todos los ciudadanos, evitando acciones que profundicen la conflictividad y la incertidumbre nacional.
La historia demuestra que las naciones prosperan cuando protegen la libertad y se deterioran cuando la restringen.
La libertad es la condición insustituible de la paz, de la justicia y del progreso humano.
Defenderla hoy es defender el futuro.
Carlos Ortega
Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV).
En nombre de los trabajadores y del pueblo de Venezuela.


