
Un reportaje de The New York Times reveló el hallazgo de una bomba aérea sin detonar en territorio colombiano, cerca de la frontera con Ecuador, lo que ha desatado una fuerte crisis diplomática entre ambos países.
El artefacto, identificado como una bomba tipo MK-82 —utilizada en operaciones militares— fue encontrado en una zona rural, lo que encendió las alarmas sobre un posible bombardeo transfronterizo.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró que existen indicios de que el explosivo pudo haber sido lanzado desde Ecuador, lo que calificó como una grave violación de la soberanía nacional.
Desde Quito, el gobierno de Daniel Noboa negó las acusaciones y afirmó que sus operaciones militares contra grupos criminales se han realizado únicamente dentro de su territorio.
El incidente ocurre en medio de una creciente tensión entre ambos países, marcada por disputas comerciales, operativos antidrogas en la frontera y diferencias en sus estrategias de seguridad.
Además, reportes recientes señalan que la situación podría ser aún más grave, tras denuncias sobre la aparición de cuerpos calcinados en la zona, lo que aumenta la preocupación por una posible escalada del conflicto.
Las autoridades colombianas han iniciado investigaciones para determinar el origen exacto del artefacto, mientras crece la presión internacional para evitar que la crisis derive en un conflicto mayor.



