
La política de Estados Unidos hacia Venezuela ha entrado en una nueva fase marcada por un mayor protagonismo del aparato militar. Según información publicada por el diario español ABC, el presidente estadounidense Donald Trump habría ordenado ampliar la supervisión de Washington sobre Caracas incorporando un componente militar directo dentro del esquema de comunicación con el gobierno venezolano.
La decisión implica que el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, se sumará a las conversaciones periódicas que mantiene el secretario de Estado, Marco Rubio, con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. De esta manera, la relación bilateral deja de limitarse al ámbito diplomático o político para incluir también un canal de coordinación en materia de seguridad.
El movimiento forma parte de una estrategia más amplia de la Casa Blanca para mantener influencia en la evolución política venezolana mientras busca garantizar estabilidad regional, combatir el narcotráfico y proteger intereses energéticos en el Caribe.
Un nuevo canal de comunicación entre Washington y Caracas
La incorporación del secretario de Defensa al contacto directo con el gobierno venezolano representa un cambio significativo en la forma en que Estados Unidos gestiona su relación con Caracas.
Hasta ahora, el principal enlace entre ambos países había sido el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, quien mantiene comunicaciones regulares con Delcy Rodríguez para tratar temas políticos, económicos y energéticos.
Con la entrada de Pete Hegseth en ese mismo circuito de diálogo, el Pentágono adquiere un papel más visible en la supervisión del proceso venezolano.
De acuerdo con la información difundida, el funcionario ya formaba parte del grupo de altos cargos de la Casa Blanca que analizaban la situación venezolana. Sin embargo, su participación directa en las conversaciones refuerza el interés de Washington por controlar también la dimensión militar y de seguridad del escenario político en ese país.
La estrategia de seguridad regional impulsada por Trump
El enfoque militar hacia América Latina fue expuesto públicamente por el propio Hegseth durante una cumbre celebrada recientemente en Miami.
En ese encuentro, el secretario de Defensa pidió a los gobiernos de la región adoptar una postura más firme contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El funcionario advirtió que, si los países latinoamericanos no enfrentan con eficacia a los carteles, Estados Unidos podría actuar de manera independiente para combatir estas redes criminales.
Las declaraciones fueron realizadas durante la denominada “Conferencia de las Américas contra los cárteles”, un evento organizado por el Pentágono en el Mando Sur estadounidense.
La reunión reunió a representantes de varios gobiernos de tendencia conservadora que mantienen afinidad política con la administración Trump, entre ellos Argentina, Honduras y República Dominicana.
Cooperación política y económica con Caracas
Mientras se intensifica la supervisión militar, el gobierno venezolano ha mantenido una relación de cooperación con Washington en ciertos ámbitos estratégicos.
Según fuentes cercanas al proceso, la administración de Delcy Rodríguez ha facilitado el acceso de empresas estadounidenses a recursos energéticos venezolanos, especialmente petróleo.
Además, se han abierto oportunidades para la explotación de minerales como el oro, lo que forma parte de acuerdos económicos que Washington presenta como evidencia de una nueva etapa de entendimiento con Caracas.
El propio Donald Trump expresó públicamente su satisfacción con el trabajo de Rodríguez, destacando la disposición de su gobierno para colaborar con Estados Unidos.
Durante una declaración reciente, el mandatario aseguró que la presidenta venezolana está “haciendo un gran trabajo” y afirmó que mantiene una relación de cooperación fluida con los representantes estadounidenses.
El papel de las Fuerzas Armadas venezolanas
Dentro del escenario político venezolano, la estructura militar continúa siendo un factor determinante.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, permanece al frente del Ejército y es considerado una figura clave para mantener estabilidad dentro del aparato castrense.
Su permanencia en el cargo ha sido interpretada por algunos analistas como un elemento de continuidad institucional en medio de los cambios políticos que atraviesa el país.
En contraste, otros dirigentes del chavismo mantienen tensiones con Washington. Entre ellos se encuentra Diosdado Cabello, quien sigue siendo objeto de investigaciones judiciales en Estados Unidos por presuntos vínculos con actividades ilícitas.
La diferencia en el tratamiento de estas figuras refleja la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y los distintos sectores del poder venezolano.
Presencia militar estadounidense en el Caribe
Paralelamente al aumento del contacto político, el Comando Sur de Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en el Caribe.
Recientemente, la institución difundió imágenes de una patrulla aérea realizada frente a la costa venezolana, en la que participaron cazas F-35 del Cuerpo de Marines, un avión de vigilancia P-8 de la Armada y un avión de reabastecimiento KC-46 de la Fuerza Aérea.
El jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan, afirmó que estas operaciones buscan demostrar el compromiso de Washington con sus aliados en la región.
“Nuestra presencia persistente es una prueba de nuestro compromiso con nuestros socios. Estamos siempre vigilando”, señaló el militar en un comunicado.
Este tipo de operaciones forman parte de una estrategia de disuasión que busca reforzar la capacidad de vigilancia estadounidense en el Caribe y en el Atlántico occidental.
El trasfondo de la estrategia estadounidense
La política hacia Venezuela también se vincula con la ofensiva de Washington contra el narcotráfico internacional.
El gobierno estadounidense ha justificado operaciones militares contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el Caribe y en el Pacífico oriental, argumentando que se trata de medidas necesarias para combatir redes criminales.
Según cifras difundidas por autoridades estadounidenses, se han realizado decenas de ataques contra embarcaciones vinculadas a actividades ilícitas.
Estas acciones se sustentan en una interpretación amplia de las facultades presidenciales para intervenir contra organizaciones consideradas amenazas para la seguridad nacional.
Un escenario regional en transformación
El aumento de la presencia militar y diplomática de Estados Unidos en relación con Venezuela refleja un cambio en la dinámica política del continente.
La estrategia impulsada por la administración Trump cuenta con el respaldo de varios gobiernos conservadores de la región, como el del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
En paralelo, algunos países han comenzado a coordinar operaciones conjuntas con fuerzas estadounidenses para enfrentar al crimen organizado.
Uno de los casos más recientes fue el de Ecuador, que realizó ejercicios militares coordinados con Estados Unidos para combatir redes delictivas.
Al mismo tiempo, Washington y Caracas han comenzado a restablecer gradualmente sus relaciones diplomáticas, un proceso que podría culminar con la reapertura de la embajada estadounidense en Venezuela.
En ese contexto, la combinación de diálogo político, cooperación económica y presencia militar marca una nueva etapa en la compleja relación entre ambos países.
Con información de ABC



