El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este lunes suspender durante cinco días los ataques contra la infraestructura energética de Irán, en medio de un giro inesperado en la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La decisión se produce tras lo que el propio mandatario calificó como “conversaciones muy buenas y productivas” entre Washington y Teherán, orientadas a lograr una posible salida a las hostilidades.
Según explicó, la pausa en las operaciones militares —que incluían ataques a centrales eléctricas y otras instalaciones energéticas iraníes— dependerá del avance de las negociaciones en curso durante esta semana.
Este anuncio representa un cambio de tono significativo, luego de que días antes Trump amenazara con bombardear infraestructuras clave si Irán no reabría el estratégico estrecho de Ormuz, una vía vital para el comercio mundial de petróleo.
La tensión había escalado rápidamente, con advertencias de Irán de tomar represalias contra instalaciones energéticas en toda la región si era atacado, lo que encendió alarmas sobre una posible crisis energética global.
Tras conocerse la decisión de Washington, los mercados reaccionaron de forma positiva, con caídas en el precio del petróleo y señales de alivio en las bolsas internacionales, aunque la situación sigue siendo altamente volátil.
Pese a la tregua temporal, el conflicto continúa activo en varios frentes, con ataques cruzados y una creciente presión internacional para evitar una escalada mayor.




