
La polémica demanda presentada contra una ejecutiva de JPMorgan Chase, en la que un hombre aseguraba haber sido convertido en un supuesto “esclavo sexual de oficina”, habría sido en realidad un intento de fraude para obtener una millonaria compensación económica.
La denuncia fue introducida bajo el seudónimo de “John Doe” y acusaba a una directora ejecutiva de 37 años de someter al demandante a humillaciones, abuso psicológico y situaciones de carácter sexual dentro del entorno laboral.
Sin embargo, la demanda fue retirada poco después de hacerse pública, luego de que surgieran dudas sobre la veracidad de las acusaciones y presuntas intenciones de extorsión económica detrás del caso.
Fuentes citadas en la información aseguraron que los abogados de la ejecutiva calificaron el caso como una “fabricación absurda” diseñada para presionar un acuerdo financiero millonario y dañar la reputación de la directiva y de JPMorgan.
El escándalo llamó la atención en redes sociales y medios internacionales debido a lo extravagante de las acusaciones y al alto perfil de la entidad bancaria involucrada




