El Papa insistió en que el nombre de Dios no debe ser utilizado para justificar intereses políticos ni acciones militares, en medio de los conflictos internacionales que continúan generando tensión en distintas regiones del mundo.
Durante su mensaje, el pontífice hizo un llamado a la paz y cuestionó que líderes o movimientos intenten instrumentalizar la religión para respaldar guerras, violencia o agendas de poder.
Pidió promover el diálogo, la reconciliación y el respeto entre pueblos y culturas, asegurando que la fe debe servir para construir paz y no para alimentar divisiones o enfrentamientos armados.
Sus declaraciones llegan en un contexto marcado por conflictos geopolíticos y crecientes tensiones internacionales, donde distintos sectores religiosos y políticos han utilizado discursos vinculados a la fe para justificar posturas extremas.




