
La frontera con Venezuela se ha convertido en un eje determinante de la campaña presidencial en Norte de Santander. En plena recta final, Paloma Valencia viajó a Ciudad de Panamá poco después de cerrar su campaña en Bogotá para reunirse con María Corina Machado, líder de la oposición venezolana.
En un mensaje difundido en redes sociales, Valencia afirmó: “No vamos a caer en el abismo hondo por el que se fue Venezuela, vamos a luchar por nuestra democracia, por nuestra libertad”, enfatizando la conexión entre la política colombiana y la crisis fronteriza. Machado respondió destacando que “los destinos de nuestras naciones, de nuestros pueblos, están absolutamente unidos”.
La disputa política en Norte de Santander refleja el temor histórico al “castrochavismo”, un término popularizado por el expresidente Álvaro Uribe para alertar sobre la influencia de Venezuela en la región. Este argumento ha sido central en la estrategia de los candidatos de derecha, que buscan consolidar su base electoral en departamentos fronterizos, especialmente en Cúcuta y Villa del Rosario, donde la memoria de las crisis binacionales y la cercanía física con la República Bolivariana generan un electorado sensible a los mensajes sobre seguridad y democracia.
Frontera con Venezuela y su impacto en los patrones de voto
La frontera con Venezuela condiciona la política local desde hace décadas. En la elección presidencial de 2022, Cúcuta votó mayoritariamente contra la izquierda, con más del 80% de los votos a favor de Rodolfo Hernández en la segunda vuelta, y un 86,6% en Villa del Rosario, superando incluso la votación en Santander y Bucaramanga. Este comportamiento refleja una arraigada tradición conservadora y el temor a que un gobierno de izquierda imite las políticas venezolanas.
En este ciclo electoral, los candidatos de derecha Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella compiten por captar a los votantes históricos del uribismo, con promesas de mano dura en seguridad y oposición al chavismo. Por su parte, Iván Cepeda, líder de las encuestas a nivel nacional y candidato de la izquierda, concentra sus esfuerzos en minimizar el rechazo en esta región, buscando cerrar la brecha con estrategias de proximidad y mensajes que apelen a la reconciliación territorial.
La influencia de Venezuela se percibe no solo en la narrativa política, sino también en la agenda electoral: los candidatos de derecha enfatizan la seguridad fronteriza, la lucha contra el narcotráfico y la protección de la soberanía, mientras la izquierda intenta equilibrar los temores con propuestas de desarrollo económico, educación y diálogo regional.
Frontera con Venezuela y la historia de intervención
La frontera con Venezuela ha sido escenario de tensiones históricas y declaraciones de líderes colombianos. Álvaro Uribe promovió desde Cúcuta la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, incluso antes de la presidencia de Donald Trump. En enero de 2025, hizo un llamado a la acción internacional desde las calles de Cúcuta, respaldado por precandidatos del Centro Democrático, incluyendo a Miguel Uribe Turbay y Paloma Valencia, reforzando la narrativa de amenaza fronteriza y la necesidad de políticas de defensa y seguridad.
Estas intervenciones históricas influyen en la percepción de los votantes en la región. La población fronteriza ha experimentado migración, contrabando y violencia derivadas de la crisis venezolana, consolidando un electorado que prioriza seguridad, estabilidad y políticas que eviten replicar el modelo chavista. Los candidatos utilizan estos antecedentes para legitimar sus propuestas de campaña y conectar con la identidad conservadora y defensora de la soberanía local.
Frontera con Venezuela y la estrategia electoral de los candidatos
La frontera con Venezuela obliga a los candidatos a ajustar sus estrategias de campaña. Valencia ha visitado Cúcuta dos veces en mayo, mientras De la Espriella busca capitalizar el fenómeno electoral de Hernández. Cepeda, por su parte, enfoca recursos en minimizar daños y cerrar la brecha ideológica, visitando masivamente la región y adaptando su mensaje a la sensibilidad de los votantes.
El contexto fronterizo refuerza la narrativa de la derecha sobre la amenaza chavista y la necesidad de medidas preventivas, mientras la izquierda intenta enfatizar desarrollo, inclusión y políticas sociales que mitiguen la dependencia de la frontera con Venezuela. La competencia electoral en Norte de Santander se convierte así en un microcosmos de la disputa nacional entre izquierda y derecha, con la influencia del vecino país como factor determinante de comportamiento electoral.
En conclusión, la frontera con Venezuela sigue siendo un elemento central de la política colombiana, especialmente en Norte de Santander. La historia reciente, la migración y la cercanía con la crisis venezolana condicionan los patrones de voto, la narrativa de los candidatos y la estrategia electoral. Cúcuta y Villa del Rosario son ejemplos claros de cómo la geopolítica y los temores históricos modelan las decisiones electorales en regiones fronterizas, haciendo de la campaña presidencial una contienda donde la influencia internacional y la historia local se entrelazan estrechamente.
Con información de El País.com




