
Donald Trump dejó momentáneamente a un lado el tono agresivo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China para apostar por una relación más cercana con Xi Jinping durante su histórica visita a Pekín.
Según reseñó Infobae con información de EFE, Trump cerró su visita destacando la “fantástica relación” que mantiene con Xi, a quien volvió a llamar públicamente su “amigo”, mientras impulsaba nuevos acuerdos económicos y comerciales entre ambas potencias.
Durante las reuniones, ambos líderes mostraron una postura mucho más conciliadora que en años anteriores, dejando en segundo plano las tensiones arancelarias y los choques derivados de la guerra comercial iniciada en 2018.
Trump aseguró que empresarios estadounidenses buscan ampliar negocios en China y afirmó que las relaciones bilaterales “serán mejores que nunca”, pese a las diferencias existentes sobre Taiwán, tecnología y comercio internacional.
Por su parte, Xi Jinping insistió en que “no hay ganadores en una guerra comercial” y pidió fortalecer la cooperación entre Washington y Pekín para evitar conflictos económicos y geopolíticos.
Aunque la visita dejó pocos acuerdos concretos de gran impacto, sí marcó un evidente cambio de tono entre ambos gobiernos, especialmente después de años de amenazas arancelarias y fuertes tensiones diplomáticas.
Sin embargo, sectores republicanos y analistas conservadores han mostrado preocupación por el acercamiento de Trump a China, temiendo que una apertura excesiva favorezca inversiones estratégicas chinas en áreas sensibles de la economía estadounidense.


