
La actuación de la Fuerza Armada venezolana durante la emergencia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio ha generado interrogantes entre especialistas, exfuncionarios y ciudadanos que observan una presencia limitada de la institución militar en las labores de rescate y atención de las zonas más afectadas. A medida que aumenta el número de víctimas y damnificados, diversos analistas sostienen que la capacidad de respuesta del Estado evidencia profundas debilidades institucionales acumuladas durante los últimos años.
Mientras equipos internacionales participan en operaciones de búsqueda, rescate y asistencia humanitaria, crecen las preguntas sobre el rol que desempeña el componente castrense en una de las mayores tragedias recientes del país.
Fuerza Armada venezolana bajo el escrutinio por su limitada presencia
Las primeras jornadas posteriores a los terremotos estuvieron marcadas por escenas que despertaron preocupación entre habitantes y observadores. En numerosos sectores afectados, brigadas internacionales procedentes de México, Estados Unidos, El Salvador y República Dominicana iniciaron rápidamente labores de rescate, mientras la presencia de efectivos militares venezolanos fue considerada insuficiente por distintos testimonios recogidos en las zonas devastadas.
El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Criminológicas de la Universidad de Los Andes, José Antonio Rivas Leone, considera que esta situación refleja una capacidad de respuesta muy reducida por parte del Estado venezolano. A su juicio, la Fuerza Armada constituye uno de los componentes más afectados por el deterioro institucional que ha experimentado el país durante las últimas décadas.
El académico sostiene que, pese a las inversiones anunciadas en equipamiento militar, la respuesta observada durante las primeras horas de la emergencia resultó muy inferior a la esperada para una institución encargada de participar en la gestión de desastres. En contraste, destacó la rapidez con la que actuaron equipos internacionales especializados en operaciones de búsqueda y rescate.
Aunque el Ejecutivo anunció la militarización del estado La Guaira tras declarar la zona en desastre, distintos reportes indican que muchos militares fueron destinados principalmente a centros de acopio y registro de voluntarios, mientras ciudadanos y rescatistas removían escombros en busca de sobrevivientes.
Incluso, la presidenta encargada Delcy Rodríguez difundió un video donde mostró a integrantes de la Fuerza Armada colaborando en la clasificación de alimentos, medicamentos, ropa y otros insumos destinados a los refugios temporales y centros hospitalarios. El mensaje buscó responder a las críticas sobre la aparente escasa presencia militar en los lugares donde se desarrollaban las operaciones de rescate.
Expertos advierten sobre el deterioro operativo de la institución
Las opiniones de especialistas consultados coinciden en señalar que la respuesta observada durante la emergencia no puede analizarse únicamente desde el contexto del desastre natural, sino también desde la evolución institucional que ha experimentado la Fuerza Armada en los últimos años.
Rivas Leone afirma que la tragedia refleja el retroceso acumulado en distintas áreas del Estado venezolano. Según explica, la solidaridad demostrada por la sociedad civil contrasta con las limitaciones operativas evidenciadas por organismos que tradicionalmente lideraban la atención de emergencias nacionales.
Una fuente vinculada al ámbito militar, que solicitó mantener su identidad en reserva, aseguró que actualmente las unidades castrenses enfrentan importantes limitaciones de personal, entrenamiento y capacidad logística. De acuerdo con esa versión, muchos batallones fueron reorganizados para cumplir funciones distintas a las relacionadas con la atención de desastres naturales, lo que habría reducido considerablemente su capacidad de despliegue.
El mismo informante sostiene que los sistemas de mando, coordinación y control presentan fallas que dificultan la movilización rápida de recursos humanos y materiales frente a eventos de gran magnitud. También señala que desde hace varios años no se realizan ejercicios militares orientados específicamente a la respuesta ante emergencias civiles, situación que habría disminuido el nivel de preparación de las tropas.
Por su parte, el exdirector de Protección Civil, Ángel Rangel, considera que la ausencia de una estructura clara de mando constituye uno de los principales problemas observados durante la contingencia. Recordó su experiencia durante el deslave de Vargas de 1999 y afirmó que una operación de esta magnitud requiere una conducción única capaz de coordinar a todas las instituciones involucradas.
Rangel sostiene que la institución militar dispone de recursos humanos y equipos, pero considera que la falta de liderazgo operativo impidió una respuesta más eficiente durante las primeras horas posteriores a los terremotos. Además, cuestionó la ausencia de una planificación integral para enfrentar escenarios sísmicos, especialmente en un país ubicado sobre importantes fallas geológicas.
La respuesta internacional y los desafíos para futuras emergencias
Mientras continúan las labores humanitarias, la participación de equipos extranjeros ha adquirido un papel determinante en las operaciones de rescate y asistencia técnica. Diversos contingentes especializados colaboran en la búsqueda de sobrevivientes, la evaluación de daños y el restablecimiento de servicios esenciales.
Entre esas acciones destaca el despliegue de personal enviado por Estados Unidos, incluido un contingente del Cuerpo de Marines encabezado por el mayor general Kevin J. Jarrard, cuya misión contempla apoyar la recuperación operativa del aeropuerto internacional de Maiquetía y fortalecer la coordinación logística necesaria para el ingreso de ayuda humanitaria.
El Comando Sur también informó sobre el envío de un Elemento de Respuesta ante Contingencias encargado de realizar estudios técnicos, evaluaciones aeroportuarias y trabajos orientados a restablecer de forma segura las operaciones aéreas en las zonas afectadas.
Especialistas consideran que estas acciones internacionales evidencian las limitaciones existentes dentro de las instituciones venezolanas responsables de la gestión de emergencias. Además de la Fuerza Armada, organismos como Protección Civil y los cuerpos de bomberos enfrentan dificultades derivadas de la escasez de recursos, la pérdida de personal especializado y la falta de programas permanentes de capacitación.
El general retirado Ángel Rivero sostiene que Venezuela debió fortalecer hace años sus sistemas nacionales de prevención y respuesta, considerando que el país se encuentra atravesado por importantes fallas sísmicas como El Pilar, San Sebastián y Boconó. Recordó que diversos estudios desarrollados con cooperación internacional ya advertían sobre la necesidad de reducir la vulnerabilidad frente a eventos de gran magnitud mediante planes de preparación, entrenamiento y modernización institucional.
Otros analistas también plantean interrogantes sobre el nivel de especialización que actualmente poseen las unidades militares destinadas a atender desastres naturales. A ello suman la pérdida de confianza de una parte de la población hacia la institución, consecuencia de años de polarización política y de denuncias sobre su participación en funciones alejadas de su misión tradicional.
La emergencia ha reabierto el debate sobre la capacidad real del Estado venezolano para enfrentar catástrofes de gran escala. Más allá de las diferencias políticas, especialistas coinciden en que el país requiere fortalecer sus mecanismos de prevención, mejorar la coordinación entre organismos civiles y militares, recuperar el entrenamiento técnico de sus equipos de respuesta y desarrollar protocolos modernos que permitan actuar con rapidez cuando la vida de miles de ciudadanos depende de una respuesta eficiente. La magnitud de los terremotos ha dejado al descubierto desafíos estructurales cuya solución demandará inversiones, planificación y una reorganización institucional orientada exclusivamente a la protección de la población.
Con información de El Pitazo



