
Un reportaje publicado por The New York Times sostiene que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se ha convertido en la figura con mayor influencia sobre la administración de Venezuela desde Washington, tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de este año.
Según el diario estadounidense, el presidente Donald Trump llegó incluso a bromear en una reunión en el Despacho Oval con la posibilidad de enviar a Rubio a vivir permanentemente en Caracas para dirigir el país. Aunque sus asesores aseguran que fue un comentario en tono jocoso, el periódico afirma que, en la práctica, Rubio ya desempeña un papel determinante en las decisiones del gobierno venezolano sin abandonar la capital estadounidense.
De acuerdo con la investigación, el jefe de la diplomacia estadounidense ejerce una influencia directa sobre las finanzas del país, la administración de recursos estratégicos y la orientación política del gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Maduro con respaldo de Washington.
El reportaje señala que Rubio mantiene comunicación constante con Rodríguez y que ambos intercambian mensajes en español mediante WhatsApp para abordar asuntos relacionados con la gestión del país. La publicación también asegura que esa relación incluye conversaciones frecuentes sobre decisiones gubernamentales, además de intercambios personales.
No obstante, el diario aclara que la relación entre ambos no representa una alianza política, sino una dinámica marcada por la posición de poder que, según el análisis, ejerce Estados Unidos sobre Venezuela en el nuevo escenario político.
Para sustentar estas afirmaciones, The New York Times cita entrevistas con más de una decena de funcionarios y personas cercanas tanto al gobierno estadounidense como al venezolano, muchas de las cuales hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad de la información.
El medio concluye que el caso representa uno de los mayores niveles de influencia directa de Washington sobre un gobierno extranjero en las últimas décadas y lo compara con la administración estadounidense en Irak tras la invasión de 2003.



