
Dormir bien podría estar relacionado con una mayor esperanza de vida. Un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology analizó los patrones de sueño de 172.321 adultos en Estados Unidos y encontró una asociación entre determinados hábitos de descanso y una menor mortalidad.
Los investigadores evaluaron cinco factores considerados de bajo riesgo: dormir entre siete y ocho horas por noche, tener pocas dificultades para conciliar el sueño, presentar pocas interrupciones durante la noche, no utilizar medicamentos para dormir y sentirse descansado al despertar.
Entre las personas que cumplían los cinco criterios, la esperanza de vida estimada a los 30 años fue 4,7 años mayor en los hombres y 2,4 años mayor en las mujeres, en comparación con quienes cumplían uno o ninguno de los factores favorables.
El estudio también encontró que quienes presentaban los cinco factores tenían un 30 % menor riesgo de morir por cualquier causa durante el periodo analizado. Los autores, sin embargo, señalaron que se trata de una asociación y que se necesitan más investigaciones para comprender completamente la relación entre sueño y longevidad.




