“Tengo miedo”: mujeres y niñas migrantes denuncian inseguridad en las calles de Ceuta

Centenares de mujeres y niñas migrantes permanecen en refugios improvisados en Ceuta después de la entrada masiva de inmigrantes registrada el pasado 30 de julio. En medio de la situación, muchas aseguran sentirse más seguras dentro de estos espacios que en las calles de la ciudad.

Uno de los principales refugios funciona bajo lonas de plástico en el campo de fútbol Sala El Cudia, en el barrio del Príncipe. Allí, las mujeres reciben alimentos, pueden asearse y permanecen juntas durante buena parte del día. Muchas son menores de edad y han llegado a Ceuta huyendo de situaciones familiares difíciles o buscando alejarse de condiciones de violencia.

Fuera de estos espacios, el temor aumenta especialmente durante la noche. Nada, una joven de 17 años que permanece en uno de los campamentos, expresó su preocupación por sufrir una agresión sexual. Otras mujeres han relatado experiencias similares de inseguridad mientras permanecían en las calles, asentamientos improvisados o zonas boscosas.

Khaoula, también de 17 años, asegura haber sufrido una agresión sexual después de cruzar a nado desde Marruecos. La joven pasó varios días en las calles y en zonas boscosas hasta que un hombre que le ofrecía comida le permitió quedarse en su vivienda.

Según su relato, el hombre posteriormente intentó impedirle salir y la agredió sexualmente. Khaoula pidió ayuda y fue auxiliada por dos jóvenes, tras lo cual acudió a la Policía. La joven conserva documentación relacionada con la denuncia y señala que el caso terminó en libertad para el acusado debido a las dificultades para obtener pruebas.

La situación ha llevado a que las mujeres que permanecen en la calle se agrupen para dormir y buscar protección colectiva. Mientras tanto, vecinos de distintos sectores han establecido sistemas de vigilancia alrededor de algunos de los refugios improvisados.

En las inmediaciones del campo deportivo ubicado cerca del barrio del Príncipe, voluntarios y vecinos realizan turnos durante la noche para impedir que personas se acerquen al recinto. Según sus testimonios, algunos individuos han intentado aproximarse bajo los efectos del alcohol o las drogas y han sido expulsados del lugar.

Los voluntarios calculan que más de 300 mujeres permanecen en este espacio, muchas de ellas menores de edad. El recinto cuenta con cuatro vallas y tiene horarios establecidos para las entradas y salidas. Sin embargo, muchas de las mujeres prefieren permanecer dentro debido al temor que sienten al abandonar el lugar.

La situación también ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de menores que llegaron a Ceuta después de atravesar experiencias difíciles en sus países de origen.

Entre ellas está Shaimae, quien llegó a Ceuta después de recorrer más de 500 kilómetros y cumplió 17 años mientras permanecía en el campamento. La joven estudia español y asegura que sueña con convertirse en repostera. También relata haber sufrido violencia familiar y afirma que quiere encontrar una manera de ayudar económicamente a su familia.

La situación de estas mujeres y niñas refleja la complejidad humanitaria generada tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta y la necesidad de contar con espacios seguros para quienes se encuentran en una situación especialmente vulnerable.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad