El doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio dejó más de 6.000 muertos y cerca de 16.000 heridos, pero también abrió nuevos cuestionamientos sobre la calidad y supervisión de algunos complejos habitacionales construidos durante los años de cooperación entre el régimen venezolano y China.
La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el desastre, concentra buena parte de las interrogantes. Allí, varios edificios levantados bajo convenios con empresas chinas quedaron reducidos a escombros tras los movimientos sísmicos.
La situación puso nuevamente bajo la lupa los contratos suscritos por las autoridades venezolanas con compañías extranjeras para desarrollar viviendas e infraestructura mediante mecanismos de financiamiento vinculados a la relación entre Venezuela y China.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la supervisión de las obras. De acuerdo con la información publicada por Infobae, en muchos casos las propias autoridades venezolanas no tenían acceso a los planos ni a los procesos de supervisión de las construcciones.
Los dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con menos de un minuto de diferencia y afectaron con fuerza la zona norte del país. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ubicó el movimiento principal cerca de Catia La Mar, en La Guaira, a una profundidad de unos 10 kilómetros.
Con el paso de los días, la dimensión de la destrucción en La Guaira se hizo más evidente. Miles de familias fueron afectadas y la destrucción de viviendas se convirtió en una de las principales consecuencias del desastre en el estado costero.
Viviendas sociales bajo cuestionamiento
El terremoto también reavivó las dudas sobre los programas estatales de construcción de viviendas desarrollados durante años.
Según el reporte citado, Reuters documentó la destrucción de parte de un complejo habitacional de aproximadamente 1.100 viviendas en La Guaira y recogió el llamado de ingenieros para que las autoridades realizaran auditorías inmediatas en otros conjuntos que permanecen en pie.
Los proyectos fueron desarrollados rápidamente por agencias estatales y contratistas de China, Turquía y Bielorrusia, en algunos casos bajo supervisión militar y con poca información pública sobre los contratos.
Alrededor de estas obras ya existían cuestionamientos relacionados con la falta de transparencia, controles considerados insuficientes y cláusulas de confidencialidad. El colapso de algunas estructuras tras los terremotos volvió a poner esos señalamientos en el centro de la discusión.
La relación entre China y Venezuela en materia de infraestructura y vivienda se fortaleció durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, mediante mecanismos de financiamiento respaldados principalmente por las exportaciones de petróleo.
Uno de los principales instrumentos fue el Fondo Conjunto Chino-Venezolano, conocido como Fondo Chino, creado para financiar proyectos de infraestructura, industria, transporte y vivienda, según documentación citada de Transparencia Venezuela.




