
La iniciativa Equipa el Futuro entregó morrales y útiles escolares a más de 190 niños afectados por el doble terremoto del 24 de junio en Caracas y La Guaira. Voluntarios de la sociedad civil y dirigentes políticos del estado Zulia organizaron las jornadas para apoyar a familias que todavía afrontan daños en sus viviendas, problemas con los servicios básicos y dificultades económicas a pocos días del comienzo del año escolar, previsto para el 14 de septiembre.
El lunes 31 de agosto, los organizadores distribuyeron aproximadamente 101 bolsos entre los estudiantes de los bloques de La Trinidad, en el municipio Baruta del estado Miranda. Cada morral incluyó materiales adaptados al grado que cursa el beneficiario, como cuadernos, cartucheras, lápices, bolígrafos, borradores, sacapuntas, marcadores, reglas y compases.
La actividad llegó a esta comunidad más de dos meses después de los movimientos telúricos. Aunque muchas familias regresaron gradualmente a sus apartamentos, algunas todavía enfrentan fallas en el suministro de gas y agua, además de reparaciones pendientes en edificios que sufrieron grietas, desprendimientos y afectaciones en áreas comunes.
El dirigente de Voluntad Popular Lester Toledo viajó desde Zulia hasta Caracas y La Guaira para acompañar las entregas. El activista explicó que la movilización solidaria comenzó un día después de la emergencia, cuando ciudadanos instalaron el centro de acopio El Tacón para reunir alimentos, medicinas y otros productos destinados a los damnificados.
Equipa el Futuro atiende las necesidades de los estudiantes
El proyecto surgió ante la preocupación por los niños que perdieron pertenencias o viven en hogares que destinan sus recursos a cubrir alimentación, ropa, reparaciones y otras necesidades urgentes. Los voluntarios consideraron que muchas familias no podrían comprar los materiales necesarios para el regreso a las aulas.
Toledo explicó que los padres afectados deben concentrarse en resolver problemas inmediatos de supervivencia y recuperación. Esa situación puede relegar la compra de cuadernos, bolsos y demás instrumentos académicos, aunque el comienzo de las clases se encuentre cerca.
El nombre de la iniciativa refleja el trabajo conjunto de ciudadanos zulianos, maestras de centros educativos, representantes comunitarios y dirigentes de Baruta. El grupo coordinó las donaciones con personas que conocen directamente las condiciones de cada sector y pueden identificar a los estudiantes que necesitan ayuda.
Antes de visitar La Trinidad, Toledo recorrió varias escuelas de La Guaira el 30 de agosto. Los organizadores beneficiaron a 51 niños de un plantel ubicado en Playa Grande y a otros 38 estudiantes de la escuela Brisas de Maiquetía. Sumadas a las 101 entregas de Baruta, las jornadas alcanzaron aproximadamente a 190 menores.
Los responsables prepararon cada bolso según la etapa educativa del alumno. Esta organización permitió incluir artículos adecuados para estudiantes de primaria o bachillerato y evitar paquetes generales que no respondieran a sus requerimientos académicos.
Toledo afirmó que la iniciativa surgió desde la sociedad civil y negó que buscara promover a algún partido político. Describió la movilización como una acción de “gente ayudando a gente” y destacó la participación de los zulianos durante las semanas posteriores a la catástrofe.
La entrega también produjo una respuesta favorable entre las familias. Verónica, vecina de La Trinidad y madre de uno de los beneficiarios, explicó que todavía no había comprado el bolso de su hijo. La mujer valoró la variedad de materiales incluidos y señaló que podrían servirle durante el período escolar.
Alejandra, profesora universitaria y madre de un adolescente que comenzará el primer año de bachillerato, consideró que los artículos representan un alivio ante la situación económica. En secundaria, las familias suelen esperar las indicaciones de cada docente antes de adquirir todos los materiales, por lo que la donación llegó antes de que ella iniciara esas compras.
La profesora contó que el movimiento sísmico causó pequeñas grietas en su apartamento. El pasillo del edificio presentó daños más visibles, incluidos frisos levantados y un muro desprendido, aunque las autoridades permitieron que las familias continuaran habitando el inmueble.
Trina, abuela de otro estudiante, resaltó la importancia de organizar actividades dirigidas a los menores. A su juicio, estos encuentros no solo cubren necesidades materiales, sino que también ofrecen distracción y acompañamiento emocional a quienes vivieron miedo e incertidumbre durante la emergencia.
La comunidad todavía necesita alimentos, medicinas y servicios
Los útiles escolares forman parte de una respuesta más amplia en los bloques de La Trinidad. Luis Somaza, economista y exconcejal de Baruta entre 2013 y 2017, explicó que los voluntarios también han distribuido alimentos, medicamentos, cocinas eléctricas y artículos de primera necesidad.
Somaza vive cerca del sector y comenzó a colaborar después de observar los daños provocados por los terremotos. Aunque gran parte de la ayuda humanitaria se concentró inicialmente en La Guaira, advirtió que varias comunidades de Baruta también necesitaban atención.
El exconcejal indicó que los habitantes de La Trinidad ya pueden dormir en sus viviendas, pero algunos edificios mantienen dificultades con el gas y el agua. Las fallas comenzaron después de que el movimiento del terreno afectara instalaciones y redes de servicio. Sectores cercanos, como La Limonera y Las Minas de Baruta, también reportaron problemas.
Durante las primeras semanas, varias familias durmieron a la intemperie en el Polideportivo de La Trinidad. Posteriormente se trasladaron a una plaza y regresaron de manera progresiva a sus hogares, una vez que las inspecciones permitieron determinar cuáles espacios podían ocupar sin un riesgo inmediato.
Las cocinas eléctricas ayudaron a compensar parcialmente las fallas del servicio de gas. Sin embargo, su uso también depende de la estabilidad del suministro eléctrico y de las condiciones de cada vivienda. Los voluntarios coordinaron estas entregas con el consejo comunal, que mantiene contacto directo con los residentes.
Minervis Pimentel, vocera de infraestructura, tierras urbanas, hábitat y vivienda del consejo comunal Ríos Venezuela, confirmó que instituciones públicas, organizaciones privadas y fundaciones han llevado distintos tipos de asistencia. También agradeció los morrales entregados por el equipo zuliano.
De acuerdo con Pimentel, la comunidad necesita actualmente alimentos perecederos, insumos médicos, pañales para adultos y niños, y toallitas húmedas. En la zona viven personas encamadas que requieren atención continua y productos que sus familiares no siempre pueden adquirir.
La vocera señaló que el sector tiene alrededor de 1.200 habitantes y una elevada presencia de adultos mayores. Además, unos 120 niños, niñas y adolescentes forman parte de la comunidad. Estas características obligan a mantener una atención diferenciada, debido a que cada grupo enfrenta necesidades específicas durante la recuperación.
Somaza indicó que los voluntarios mantienen comunicación con la Alcaldía de Baruta, aunque gestionan gran parte de las actividades mediante donaciones. La coordinación con los representantes vecinales les permite priorizar las solicitudes y evitar entregas que no correspondan con las carencias más urgentes.
Los organizadores también preparan un taller sobre respuesta ante sismos. La capacitación busca ofrecer herramientas para reaccionar durante una nueva emergencia, identificar zonas seguras y reducir riesgos. Además, prevén realizar una jornada de teatro de calle dirigida a los adultos de la comunidad.
Ingenieros reparan edificios afectados por el doble terremoto
Mientras los voluntarios atienden las necesidades sociales, equipos técnicos trabajan en la rehabilitación de los bloques de La Trinidad. La organización Venezuela Renace participa en la restauración de varias viviendas y un grupo de ingenieros evalúa los daños estructurales.
El ingeniero Johnny Castro explicó que las labores comenzaron cuatro semanas antes de la jornada escolar. Los trabajadores iniciaron la demolición de paredes construidas con mampostería débil, debido a que esos elementos podían desprenderse y causar lesiones dentro de los apartamentos.
Castro indicó que los técnicos evaluaron 23 edificios: 10 recibieron etiqueta amarilla y uno obtuvo la clasificación roja. El bloque Tuy C concentró la mayor preocupación. El Ejecutivo, el Colegio de Ingenieros y la Alcaldía de Baruta participaron en las inspecciones.
Los equipos estiman que necesitarán entre un mes y mes y medio para completar las intervenciones previstas en los inmuebles identificados con etiquetas amarilla y roja. Entre las tareas figura la demolición de tanques aéreos de agua, de acuerdo con las normas aplicadas después de los terremotos.
Las reparaciones buscan eliminar amenazas inmediatas y facilitar el regreso seguro de las familias. Sin embargo, los problemas de infraestructura conviven con otras dificultades domésticas, como la interrupción de servicios y la pérdida de enseres.
El apoyo procedente de Zulia comenzó en el centro de acopio El Tacón, que llegó a reunir a más de 2.000 voluntarios. Según Toledo, esa organización envió 124 gandolas con ayuda humanitaria hacia La Guaira después de los sismos.
Un grupo de colaboradores también viajó en vehículos particulares hasta el estado costero y permaneció allí durante ocho días. Sus integrantes participaron en la remoción de escombros y en acciones de apoyo a personas afectadas por el desastre.
El centro atendió posteriormente a 121 familias de La Guaira que se desplazaron hasta Zulia. Los voluntarios les entregaron productos de higiene, alimentos, colchones, sillas de ruedas, tanques de agua y ventiladores recargables para enfrentar los cortes eléctricos.
La distribución de útiles escolares prolonga esa cadena de solidaridad y dirige ahora la atención hacia el regreso a clases. Aunque un morral no resuelve los daños de las viviendas ni las fallas de los servicios, permite que los niños retomen parte de su rutina y disminuye un gasto para hogares que todavía intentan recuperarse.
Las personas interesadas en colaborar con las comunidades pueden contactar a Luis Somaza mediante la cuenta de Instagram @luis.somaza. El centro de acopio zuliano también recibe comunicaciones a través del perfil @voluntarioseltacon.
A más de dos meses del doble terremoto, las familias de La Trinidad y La Guaira continúan reconstruyendo su vida cotidiana. Las reparaciones, el abastecimiento y la atención de las personas vulnerables siguen como tareas pendientes. En ese contexto, Equipa el Futuro concentra sus esfuerzos en evitar que la emergencia impida a los estudiantes comenzar el nuevo año escolar con los materiales básicos.
Con información El Diario




