
La situación de los venezolanos deportados desde Estados Unidos a Liberia genera preocupación por las condiciones que podrían enfrentar después de su llegada. La organización Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX), con sede en Miami, advierte que la ausencia de documentos y mecanismos claros para regularizarse podría convertir el traslado en un prolongado limbo migratorio.
Estados Unidos comenzó a trasladar a ciudadanos venezolanos y cubanos hacia países africanos con los que muchos no mantienen vínculos familiares o migratorios. El primer grupo, compuesto por 20 personas, llegó a Liberia el 20 de agosto de 2026, dentro de un acuerdo que contempla la recepción de hasta 1.200 personas durante un año.
Venezolanos deportados enfrentan el desafío del pasaporte
VEPPEX identifica la documentación como uno de los principales obstáculos. Un ciudadano puede llegar con un pasaporte venezolano vencido o sin un documento válido para emprender posteriormente un viaje internacional. La organización señala además que Venezuela no mantiene una misión consular residente en Liberia, lo que podría complicar determinados trámites de identificación y expedición de documentos.
La cédula venezolana tampoco funciona normalmente como documento internacional de viaje. Por ello, contar únicamente con una identificación nacional, documentos migratorios estadounidenses o copias de papeles personales no garantiza el embarque en un avión ni la entrada a otro país.
Aunque las autoridades liberianas han indicado que los trasladados podrán solicitar asilo y abandonar el territorio, VEPPEX cuestiona la viabilidad práctica de esa alternativa cuando una persona carece de documentación válida, dinero o un Estado dispuesto a recibirla.
Dificultades para permanecer o salir de Liberia
El informe plantea que una persona podría encontrarse formalmente libre, pero sin posibilidades materiales de abandonar el territorio. La falta de empleo, recursos económicos y autorización migratoria puede limitar sus opciones y obligarla a depender de organismos humanitarios o de las autoridades locales.
VEPPEX también pide aclarar cuánto tiempo podrán permanecer los deportados en Liberia, si tendrán autorización para trabajar y qué mecanismos tendrán ante una eventual detención o expulsión.
El problema, según la organización, no termina con la llegada al tercer país. También importa que los afectados dispongan de una alternativa legal para permanecer allí o continuar su viaje.
Preocupación por un eventual retorno a Venezuela
Otro punto de inquietud corresponde a una posible devolución posterior. VEPPEX advierte que una persona que no consiga asilo, empleo o una vía regular para trasladarse podría aceptar un retorno presentado como voluntario debido a la falta de alternativas.
La organización considera especialmente delicada esta posibilidad en los casos de venezolanos que cuentan con protección frente a una devolución a Venezuela, incluido el withholding of removal o la protección contemplada por la Convención contra la Tortura.
Por ello, el informe reclama garantías individuales y mecanismos independientes que impidan una eventual devolución indirecta. Para VEPPEX, trasladar físicamente a una persona a otro país no resuelve por sí solo su situación migratoria si después no cuenta con documentos, derechos y una vía efectiva para decidir dónde puede permanecer.
Con información de EFE




