
El empresario venezolano Alejandro Betancourt llevaba casi dos años reconstruyendo su negocio petrolero en Venezuela cuando Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses, el pasado 3 de enero, según una investigación publicada por Bloomberg.
Desde abril de 2024, Betancourt había resuelto una disputa con Petróleos de Venezuela (Pdvsa), recuperado el acceso a un campo petrolero y desarrollado nuevos proyectos. Para diciembre de 2025, ya había incrementado los pedidos de equipos de perforación con el objetivo de ampliar sus operaciones.
Tras la salida de Maduro, el empresario habría facilitado algunos de los primeros contactos entre Washington y las nuevas autoridades venezolanas, incluidos acercamientos con funcionarios de los departamentos del Tesoro y de Energía, de acuerdo con fuentes citadas por Bloomberg.
Su influencia también se habría extendido a las negociaciones sobre el futuro de la industria petrolera venezolana. Según el medio, Betancourt se reunió con funcionarios de la Casa Blanca para discutir cómo aumentar la producción y también mantuvo encuentros con Delcy Rodríguez en Caracas.
Uno de los principales acuerdos de su empresa con Estados Unidos contempla la participación de la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono en hasta 17 campos petroleros venezolanos, con acceso potencial a reservas de 65 millones de barriles.
Sin embargo, el empresario también ha estado bajo investigación en Estados Unidos, Venezuela, Suiza y España por sus negocios. Según Bloomberg, la Administración Trump considera que esa situación podría darle margen de presión sobre Betancourt y otros empresarios venezolanos investigados.
Betancourt, conocido por su relación con Derwick Associates, alcanzó notoriedad durante el gobierno de Hugo Chávez, cuando su empresa obtuvo contratos para suministrar equipos eléctricos en medio de la crisis energética venezolana. Las instalaciones de la compañía fueron cuestionadas porque algunas generaron menos capacidad de la contratada.
El empresario no hizo comentarios sobre la investigación de Bloomberg, mientras que los departamentos estadounidenses consultados tampoco respondieron a las solicitudes del medio.




