MANOS: 58 minutos de escombros y resistencia, un documental sobre la tragedia del doblete sísmico

Grabado y editado en solitario por el periodista Juan Carlos Aguirre Romero para CGTN en Español, el documental MANOS

Dirigido, grabado y editado en solitario por el periodista Juan Carlos Aguirre Romero para CGTN en Español, el documental MANOS retrata en 58 minutos a los vecinos, familias, rescatistas y voluntarios que buscaron a los suyos entre los escombros tras el doble terremoto del 24 de junio en La Guaira, Venezuela.

Cristian no se mueve de ahí. Frente a él está el edificio que se tragó a su mamá; frente a él, también, el ingeniero que le dice que no, que es demasiado peligroso, que su responsabilidad está por encima del dolor. Cristian lo mira y le hace la única pregunta que importa:

—¿Y si tu mamá estuviera ahí tapiada? ¿La dejas ahí tirada?

No hay respuesta posible. Solo hay escombros, polvo y un hijo que ya decidió que no se irá sin ella. «Quizás es riesgoso, pero intentarlo no es fracasar», dice. «La sangre no se vuelve agua».

Más tarde, el hombre detrás de la cámara le pregunta en voz baja: «¿Es buscar paz, Cristian?». Lo que responde, y hasta dónde está dispuesto a llegar, solo se ve en el documental.

Así late MANOS. Salvando a un Pueblo, un documental nacido del doble terremoto que el 24 de junio, a las 6:04 de la tarde, derrumbó edificios enteros en la costa central de Venezuela.

Sin guion, sin análisis: solo la voz de quienes lo padecieron

MANOS no es un documental que explica. No hay recreaciones, ni actuación, ni expertos en un estudio desmenuzando cifras. Es completamente orgánico: todo lo que se ve ocurrió frente al lente, y lo cuentan quienes lo vivieron, cada uno desde su propio escenario.

La trama y el lente persiguen lo mismo: que el espectador sienta el caos de esas horas y la angustia de rescatistas y familiares después del doblete sísmico. La cámara corre detrás de los voluntarios, se agacha entre las vigas, se mete en medio de las discusiones y sabe quedarse quieta cuando las palabras ya no alcanzan.

En ese recorrido, el espectador acompaña al que no encuentra a los suyos y se niega a irse, y al que ayuda sin tener por qué: no perdió a nadie, pero no pudo quedarse en casa. Entra a la cocina de la familia que alimenta a quienes buscan entre los escombros o esperan en los albergues, y escucha al que coordina operaciones que no siempre terminan bien.

Ve al ingeniero especialista en estructuras, que también fue víctima: su edificio colapsó y pasó varias horas tapiado. Ahora le toca cargar con la decisión más difícil: hasta dónde arriesgar una vida para recuperar un cuerpo. Y se encuentra con el hombre que halló a su familia sin vida y que, con una honestidad que desarma, confiesa que habría preferido no sobrevivir.

En medio de tanto dolor también hay un payaso que reparte flores y aliento a los que sufren, como si quisiera recordarles que la vida, terca, sigue.

Rodado en Playa Grande, Tanaguarenas, Caraballeda y Caracas, con un capítulo en Miami, donde la diáspora venezolana empacó ayuda para su tierra, MANOS dura 58 minutos y contiene imágenes y testimonios fuertes.

Periodistas que ya vieron el documental en privado coinciden en que, «sin ser amarillista, su trama se convierte en una completa bomba lacrimógena» para quien lo ve con atención.

El hombre detrás de la cámara

Juan Carlos Aguirre Romero llegó a La Guaira como enviado especial, después de 15 años sin volver a su natal Venezuela, y se quedó casi un mes. Sin productor, sin sonidista, sin asistente: él, su cámara casi siempre en mano y la gente. Fue director, camarógrafo, entrevistador y editor. Por eso MANOS no mira desde lejos: está en la fila que pasa los bloques, junto al hijo que discute con el ingeniero, al lado de la familia que saca cuentas de lo que gastó en la comida del día.

Para MANOS no hubo un guion previo, ni antes de grabar ni durante la edición. Todo fue ocurriendo frente a cada personaje, con un reportero que intervino lo mínimo. Aguirre Romero era un testigo más en medio del caos, con la cámara encendida.

En la edición siguió el mismo camino. Fue hilando sonidos, preguntas y respuestas como quien arma un largometraje, con historias que avanzan en paralelo a lo largo del documental. No hay bloques que se cierran para dar paso al siguiente: los personajes se cruzan, se pierden y regresan, como ocurrió en la vida real.

El periodista no aparece en pantalla ni narra. Los protagonistas son otros: los que tienen las manos llenas de polvo y la cara marcada por el llanto, los que se debaten entre el dolor, la angustia y la falta de esperanza.

Venezolano y colombiano, radicado en Ciudad de México, Aguirre Romero lleva más de 24 años contando historias en radio, televisión y plataformas digitales. Empezó en Barquisimeto como asistente de cámara y llegó a medios nacionales como CMT, Unión Radio Noticias y Globovisión. Años después salió del país para trabajar en medios internacionales: fue jefe de información y ancla de NTN24 en Bogotá, donde entrevistó a más de 15 presidentes latinoamericanos y cubrió desastres en Haití, México y Chile. Ha colaborado con France24 en español y, desde 2017, es corresponsal de CGTN en Español en México.

Su documental Darién – No Money, No Go, que se adentra en la delgada línea entre la oportunidad, el negocio y la trata de personas en el Darién colombiano, recibió en 2025 la Gold Tower de los New York Festivals TV & Film Awards, un Bronce en The Telly Awards, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, en Colombia, y el Premio de Periodismo Sofía Ímber, de Urbe University y APEVEX, en Miami. En 2026, INVERSO, en el que acompañó a migrantes en su retorno por Centroamérica y el mar Caribe hasta volver a la temida selva del Darién, obtuvo la Silver Tower de los New York Festivals.

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