
Los restaurantes en Colombia podrían terminar 2026 con 6.500 cierres o más, según la Asociación Colombiana de Gastronomía y Turismo (Acoga). Su presidente, Guillermo Gómez París, advirtió que el deterioro de las condiciones económicas llevó al gremio a revisar su estimación inicial de 3.100 establecimientos.
El balance de la organización registró 4.400 negocios formales fuera del mercado hasta septiembre. Gómez también proyectó que el acumulado podría alcanzar los 5.000 durante octubre, aunque esa última cifra corresponde a una estimación y no a un resultado consolidado.
Restaurantes en Colombia afrontan una mayor presión sobre sus ingresos
Según las cifras divulgadas por Acoga, los ingredientes pasaron de representar alrededor del 35 % de la estructura de costos antes de la pandemia al 43 % actualmente. La nómina, que oscilaba entre el 25 % y el 35 %, ahora absorbe entre el 35 % y el 37 %.
En el ejemplo presentado por el gremio, las compras y los pagos al personal consumen cerca de 80.000 pesos de cada 100.000 facturados. El dinero restante debe cubrir arriendos, servicios públicos, impuestos y otras obligaciones.
A esa presión se suma una menor frecuencia de visitas. El sector señala que algunos hogares reducen sus salidas a comer y que parte de los trabajadores reemplaza el almuerzo en establecimientos por alimentos preparados en casa.
Fenalco atribuye parte del incremento de los gastos laborales al salario mínimo, la reducción de la jornada y los recargos nocturnos, dominicales y festivos. Estos componentes tienen especial incidencia en negocios que concentran su actividad durante las noches y los fines de semana.
Acoga también reporta una contracción cercana al 28 % del empleo formal del sector, equivalente a unos 327.000 puestos, según sus cálculos. Esta medición gremial describe una afectación más amplia que los empleos asociados exclusivamente con los cierres proyectados.
El proyecto tributario añadiría costos a bebidas habituales
El sector también observa con preocupación el proyecto de Ley de Rescate Económico presentado por el Ejecutivo al Congreso. Las modificaciones mencionadas forman parte de una propuesta legislativa; su aplicación depende del trámite y la aprobación correspondientes.
La iniciativa plantea elevar de 360 a 750 pesos el componente específico del impuesto a licores y aperitivos por cada grado de alcohol en botellas de 750 mililitros. También propone aumentar del 20 % al 35 % el componente calculado sobre el valor del producto y aplicar un IVA del 19 %.
Para las bebidas ultraprocesadas endulzadas, el texto contempla gravámenes de 45 o 76 pesos por cada 100 mililitros, según las condiciones previstas en el proyecto.
Los empresarios advierten que estos cambios podrían encarecer productos habituales en restaurantes, bares y cafeterías. Su preocupación se concentra en la dificultad de absorber nuevos gastos sin trasladarlos a los precios de venta.
Los gremios proponen cambiar el impuesto al consumo por un IVA del 8 %
Acoga y Tour Gastronómico plantean sustituir el Impuesto Nacional al Consumo del 8 % por una tarifa de IVA del mismo porcentaje.
Según su propuesta, ese mecanismo permitiría descontar el IVA pagado en compras e insumos, con el objetivo de mejorar la liquidez de los establecimientos. El beneficio esperado depende del diseño normativo que eventualmente adopten las autoridades.
Las organizaciones también solicitan a las administraciones locales evaluar reducciones temporales del impuesto de Industria y Comercio (ICA) para aliviar las obligaciones financieras y proteger el empleo formal.
Mientras se discuten esas alternativas, la advertencia gremial mantiene el foco en la capacidad de los negocios para sostener sus operaciones. Los 6.500 cierres constituyen una proyección para diciembre, no el número de establecimientos que ya han salido del mercado.




