
La música clásica se viste de diversidad y talento en la nueva edición del Festival Internacional de Edimburgo, donde el director venezolano Rafael Payare se convierte en uno de los protagonistas al frente de la joven orquesta estadounidense NYO2. Junto a él, la violinista española María Dueñas y el compositor peruano Jimmy López Bellido dan forma a una presencia hispanoamericana cada vez más influyente en uno de los escenarios culturales más importantes del mundo.
Una orquesta como símbolo de cohesión
Desde su formación en el reconocido Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Payare ha defendido el papel integrador del arte. En esta ocasión, lidera una agrupación compuesta por jóvenes talentos entre 14 y 17 años, quienes debutan fuera de Estados Unidos bajo su batuta. El maestro venezolano resalta la conexión emocional con el público escocés: “Es como si te adoptaran desde el primer compás”.
La orquesta interpretó un programa vibrante, donde la obra Perú Negro del compositor Jimmy López Bellido marcó un inicio poderoso y lleno de matices, reflejo de las raíces afroperuanas del creador limeño.
María Dueñas, juventud y virtuosismo
La joven granadina María Dueñas, de apenas 22 años, ofreció un recital aclamado en The Queen’s Hall junto al pianista ruso Alexander Malofeev. Su selección musical —que incluyó piezas de Szymanowski, Debussy, Franck y Tcherepnin— reveló una artista con criterio, técnica y sensibilidad.
“Siempre intento crear programas que conecten con diferentes públicos”, comentó Dueñas antes de su actuación. Su presencia en Edimburgo fue descrita como el inicio de una prometedora carrera internacional.
Una mirada global sin fronteras
Para Nicolás Zekulin, responsable del programa musical del certamen, la inclusión de figuras de América Latina no responde a una agenda, sino a una búsqueda natural de calidad. “Cuando trabajas con los mejores del mundo, la diversidad surge por sí sola”, explicó.
El festival promueve el descubrimiento de nuevas voces, apostando por una escena artística abierta y dinámica. “El público valora poder decir: ‘La vi debutar aquí’”, añadió Zekulin, subrayando el papel del festival como vitrina de excelencia.
Cultura que conecta continentes
El Festival Internacional de Edimburgo, bajo el lema La verdad que buscamos, reúne este año a más de 1.700 artistas de 42 países. Desde montajes clásicos hasta propuestas experimentales como Breaking Bach, donde el hip-hop se mezcla con la música barroca, el evento demuestra que el arte no entiende de límites geográficos ni estilísticos.
Rafael Payare lo resume con una metáfora potente: “Una orquesta es una sociedad en miniatura. Si todos viviéramos como músicos en conjunto, el mundo sería un lugar más armónico”.



