
La jornada electoral en Bolivia abrió un capítulo inédito en la historia reciente del país. Por primera vez desde la instauración del balotaje en 2009, la definición presidencial se resolverá en segunda vuelta.
Rodrigo Paz Pereira, senador de Tarija, y Jorge «Tuto» Quiroga, expresidente y veterano dirigente, se medirán en las urnas el 19 de octubre en un enfrentamiento que marca el cierre del prolongado dominio del Movimiento al Socialismo (MAS), fuerza política que gobernó durante 20 años.
El derrumbe del MAS y la nueva correlación de fuerzas
Los resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral dejaron en evidencia un cambio radical en el mapa político. El MAS, que durante dos décadas fue la principal fuerza del país, obtuvo apenas un 3,14% de los votos, muy lejos de sus mejores épocas bajo el liderazgo de Evo Morales.
La fragmentación interna, las disputas entre antiguos aliados y la ausencia de un candidato unificador llevaron al oficialismo a su peor desempeño electoral en la historia reciente.
Rodrigo Paz: el rostro de la renovación moderada
Con más del 32% de los sufragios, Paz Pereira emergió como el aspirante más votado. Su perfil centrista, acompañado por el carismático Edmand Lara como compañero de fórmula, supo captar el descontento ciudadano con los partidos tradicionales. Paz se presentó como un político renovador, capaz de diferenciarse tanto del masismo como de la vieja guardia opositora.
Sus orígenes familiares ligados a la política y su trayectoria como diputado, alcalde y senador le otorgaron experiencia, mientras que su discurso enfocado en inclusión social y gestión pública le abrió espacio entre votantes desencantados.
Tuto Quiroga: la apuesta por la experiencia
El expresidente Quiroga, con un 26,94%, logró asegurarse un lugar en el balotaje gracias a su imagen de político experimentado y su discurso crítico contra el MAS. Su trayectoria, que incluye cargos como ministro, vicepresidente y presidente por sucesión, lo proyecta como un líder con solvencia técnica y conocimiento de la administración estatal.
Sin embargo, su perfil conservador y su identificación con la vieja política pueden limitar su capacidad de atracción hacia sectores más moderados o indecisos.
La economía, eje central de la contienda
El telón de fondo de esta elección es la crisis más grave de los últimos 40 años en Bolivia: inflación cercana al 25%, escasez de combustibles, dificultades para conseguir dólares y pérdida del valor de la moneda nacional. Estos problemas han erosionado la confianza en el oficialismo y alimentado la demanda ciudadana de un cambio de rumbo.
Tanto Paz como Quiroga prometen soluciones, aunque desde enfoques distintos: el primero apelando a una visión de modernización con justicia social y el segundo con un énfasis en disciplina económica y apertura al mercado.
Una segunda vuelta con valor histórico
El balotaje del 19 de octubre no solo enfrentará a dos visiones diferentes de país, sino que también marcará el inicio de una etapa política inédita: por primera vez desde 2005, Bolivia elegirá un presidente no alineado con la izquierda. El resultado definirá si la ciudadanía opta por la renovación representada por Paz o por la experiencia de Quiroga, en un escenario donde la crisis económica y la fragmentación política han modificado profundamente el panorama nacional.



