✍ Por José Rangel Barón
La historia que se repite: de Carlos Andrés Pérez a Álvaro Uribe Vélez

➥ El autor es: ExDiplomático, Abogado y analista político internacional y especialista en asistencia migratoria en EE.UU.

Persecución política, asesinatos y el pacto diabólico contra la democracia en América Latina.

Introducción:

América Latina vive una espiral repetida de persecución, violencia y traición a la democracia. La historia nos muestra cómo los enemigos de la libertad —cuando no logran destruir moralmente a los líderes— recurren al asesinato. Así ocurrió con Carlos Andrés Pérez en Venezuela, con Álvaro Uribe Vélez en Colombia, y con tantos presidentes, expresidentes y candidatos que fueron eliminados física o políticamente por levantar la bandera de la justicia y de la libertad.

Persecución política: de CAP a Uribe.

Carlos Andrés Pérez fue un presidente que entregó su vida al desarrollo de Venezuela. Sus enemigos no le perdonaron sus logros, lo sometieron a juicios políticos infundados, a la cárcel y al exilio. Él mismo reconocería que la peor de las muertes es la muerte moral.

Álvaro Uribe Vélez, en Colombia, símbolo de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, sufre hoy la misma persecución política. Se busca neutralizar su legado y acabar con el relevo político de su partido, eliminando incluso a jóvenes líderes prometedores en su primavera política.

El asesinato político como arma de poder:

La historia reciente de Colombia y América Latina está marcada por la sangre derramada de líderes democráticos:

• Jorge Eliécer Gaitán, asesinado en 1948, truncando un liderazgo que podía cambiar el rumbo de Colombia.
• Luis Carlos Galán, candidato presidencial, asesinado en 1989 por enfrentar al narcotráfico y la corrupción.
• Álvaro Gómez Hurtado, candidato presidencial y expresidente del Senado, asesinado en 1995.
• Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, candidatos presidenciales, ejecutados por desafiar a las mafias políticas y armadas.
• Fernando Villavicencio, candidato presidencial en Ecuador, asesinado en 2023 por denunciar al crimen organizado.
• Y recientemente, el golpe más brutal: Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial colombiano de apenas 39 años, joven ejemplar, con una trayectoria limpia y una voz valiente que se atrevió a denunciar con firmeza al crimen organizado. Su asesinato es un intento de castrar en primavera el liderazgo emergente, de arrebatarle al pueblo la posibilidad de un futuro democrático.

En Estados Unidos, la historia también repite la tragedia: Abraham Lincoln, John F. Kennedy, Martin Luther King Jr. y Robert Kennedy entre otros líderes fueron asesinados por defender principios universales de libertad y justicia.

El mensaje es claro: cuando los enemigos de la democracia no logran vencer en el debate, recurren a la bala y al terror.

El pacto diabólico: Colombia y Venezuela;

Lo más grave hoy no es solo la persecución a líderes democráticos, sino el pacto abierto entre los regímenes de Colombia y Venezuela. No son las naciones las que se prestan a este juego, son los dictadores y los aparatos de poder corrompidos que han decidido convertir nuestras fronteras en una zona de tolerancia para el crimen:

• Espacios de tránsito para el contrabando.
• Corredores para el narcotráfico.
• Refugio y protección para grupos terroristas y bandas armadas.

Este pacto diabólico busca además la desnaturalización de las Fuerzas Armadas. Pretenden desinstitucionalizar el Ejército, vaciarlo de su esencia histórica y nacional, para ponerlo al servicio de proyectos políticos y económicos ilegítimos.

La idea de un ejército binacional entre Colombia y Venezuela es una perversión: los ejércitos no son simples contingentes de hombres armados, sino instituciones históricas con raíces, tradiciones y compromisos con la Nación, con el territorio y con la Constitución. Pretender fundirlos es diluir la soberanía, destruir la institucionalidad y abrir la puerta a un proyecto totalitario transnacional.

Más allá de ideologías: la lucha entre bien y mal

Como lo advirtió Boris Yeltsin en 1989: “El comunismo nunca existió, no existe ni existirá, porque el ser humano no es común”. Las ideologías han sido solo herramientas de manipulación. La verdadera lucha no es entre izquierda y derecha: es entre democracia y tiranía, entre bien y mal.

Conclusión: una alerta al mundo:

La persecución política contra Carlos Andrés Pérez y Álvaro Uribe Vélez, los asesinatos de líderes en Colombia, Ecuador, Estados Unidos y el mundo, y el avance del pacto criminal entre regímenes dictatoriales, son parte de un mismo fenómeno: un ataque global contra la libertad.

El mundo debe entender que lo que hoy ocurre en Colombia y Venezuela no es un problema local. Es un círculo histórico que puede repetirse en cualquier nación democrática. Nadie está a salvo de este flagelo si no se le enfrenta con decisión.

La defensa de la libertad no admite neutralidad. Es hora de alzar la voz, de reafirmar el valor de la democracia y de proteger la institucionalidad frente al avance del crimen y el totalitarismo.

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