
Un incidente en la frontera entre Colombia y Venezuela encendió las alarmas en los gremios de prensa. El reportero gráfico colombiano Schneyder Vladimir Mendoza, colaborador de la agencia internacional AFP, fue retenido durante casi dos horas por autoridades venezolanas en el puente internacional Francisco de Paula Santander, en Ureña, estado Táchira. El hecho ocurrió mientras el periodista documentaba un acto oficial del gobierno de Nicolás Maduro.
Detención en medio de un acto oficial
Mendoza cruzó la línea fronteriza la mañana del 11 de septiembre con el objetivo de cubrir un evento del Ejecutivo venezolano relacionado con el denominado “Plan Independencia 200”. Según relató, en plena labor informativa fue abordado por funcionarios que le exigieron entregar su equipo de trabajo y acompañarlos a un puesto de control, interrumpiendo su tarea periodística.
El comunicador denunció que las autoridades le ordenaron eliminar todo el contenido registrado durante la cobertura. “Me hicieron borrar todo el material que había registrado”, declaró a Diario La Nación. Esta acción, calificada como una vulneración a la libertad de prensa, impidió que las imágenes captadas pudieran ser difundidas, privando de evidencia visual al medio para el cual trabaja.
Liberación y regreso a territorio colombiano
Tras cerca de dos horas de retención, Mendoza fue liberado sin cargos y pudo retornar a Colombia. Pese a recuperar su libertad, el periodista manifestó preocupación por el trato recibido y por la confiscación temporal de su equipo, lo que generó inquietud entre colegas y organizaciones defensoras de la prensa.
El episodio se suma a una serie de tensiones en la frontera colombo-venezolana, donde la labor de los comunicadores se ha visto dificultada por controles estrictos y limitaciones para registrar actos oficiales. Diversos colectivos de periodistas han señalado que este tipo de medidas atenta contra el derecho a informar y conocer de manera transparente los acontecimientos en la región.
La retención de Schneyder Vladimir Mendoza en Ureña evidencia los desafíos que enfrentan los profesionales de la comunicación en zonas fronterizas de alta sensibilidad política. Aunque el reportero recuperó su libertad, el borrado de su trabajo gráfico representa una violación a la libertad de prensa y deja en evidencia las tensiones persistentes en la relación entre las autoridades venezolanas y los medios de comunicación.
Con información de La Nación



