El Tren de Aragua: la megabanda que sigue expandiéndose pese a su supuesto desmantelamiento

◉ Durante este tiempo, Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias el Niño Guerrero y líder de la organización, evitó su captura y se encuentra prófugo

Han pasado dos años desde que el gobierno de Nicolás Maduro proclamó haber desarticulado por completo al Tren de Aragua tras intervenir la cárcel de Tocorón, su centro de operaciones original. Sin embargo, la realidad muestra un escenario muy distinto: la organización no solo se mantiene activa, sino que ha ampliado su radio de influencia más allá de Venezuela. Estados Unidos la catalogó como organización terrorista extranjera, mientras varios países de la región reportan su presencia en actividades ilícitas que van desde la trata de personas hasta el narcotráfico.

El origen de una megabanda carcelaria

El Tren de Aragua surgió en la década de 2010 dentro del penal de Tocorón, en el estado de Aragua. De acuerdo con investigaciones de InSight Crime, la agrupación nació bajo la lógica de un sindicato vinculado a una obra ferroviaria inconclusa. Con el tiempo, pasó de extorsionar a reclusos a construir una estructura jerárquica encabezada por Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero.

La cárcel se convirtió en un microestado criminal: allí se recaudaban recursos, se coordinaban negocios ilegales y se proyectaba poder hacia el exterior. Aunque el gobierno aseguró haber recuperado el control en 2023, la banda demostró que sus ramificaciones iban mucho más allá de los muros penitenciarios.

La expansión más allá de Venezuela

Hacia 2018, el Tren de Aragua cruzó la frontera hacia Colombia y comenzó a consolidar células en Perú, Chile y Ecuador. Posteriormente, informes apuntaron a su presencia en Bolivia y Brasil. Su principal puerta de entrada fue el control de rutas migratorias: explotó la vulnerabilidad de venezolanos en tránsito, imponiéndoles pagos, trasladándolos ilegalmente y dominando redes de explotación sexual.

En cada país, el grupo se adaptó al ecosistema criminal local. Según InSight Crime, empleó violencia selectiva para desplazar a bandas rivales y captar rentas en mercados ilícitos, convirtiéndose en una amenaza regional con capacidad de expansión rápida.

Sus negocios ilícitos en la región

Las actividades del Tren de Aragua abarcan un amplio catálogo delictivo. Entre ellas destacan:

  • Extorsión a comerciantes, transportistas y migrantes.

  • Tráfico de personas, con énfasis en la explotación sexual de mujeres jóvenes.

  • Préstamos ilegales, que funcionan como mecanismo de control económico.

  • Secuestros y robos, utilizados para intimidar y financiar operaciones.

  • Narcotráfico a pequeña escala, aunque en ocasiones vinculado a redes de mayor alcance.

Cada célula opera de manera autónoma, ajustándose a las oportunidades y condiciones de cada territorio, lo que explica su capacidad de supervivencia incluso tras golpes policiales.

La figura de “Niño Guerrero”

A pesar de la intervención de Tocorón, el máximo líder de la organización sigue prófugo. Guerrero Flores se ha convertido en un símbolo de impunidad, capaz de evadir la captura mientras coordina movimientos de la banda. Estados Unidos ofrece recompensas millonarias por su arresto, al considerarlo una de las figuras criminales más peligrosas de Sudamérica.

Posturas oficiales y narrativas encontradas

El gobierno venezolano insiste en que la banda fue desmantelada y acusa a opositores y a expresidentes colombianos de proteger a Niño Guerrero. Al mismo tiempo, denuncia que el Tren de Aragua es utilizado como “narrativa” para estigmatizar a los migrantes venezolanos.

Por su parte, la administración Trump lo incluyó en la lista de organizaciones terroristas extranjeras. Además, aseguró haber abatido a miembros del grupo en operativos marítimos contra el narcotráfico y responsabilizó a Maduro de usar la banda como brazo criminal.

Lejos de desaparecer, el Tren de Aragua consolidó su lugar como la megabanda más peligrosa de Venezuela y una de las más influyentes en América Latina. Su capacidad de adaptación, la creación de células especializadas y los pactos con organizaciones locales explican su vigencia. Mientras gobiernos de la región intentan contener su expansión, la ausencia de su líder y la falta de coordinación internacional mantienen abierto un escenario de incertidumbre y violencia que atraviesa fronteras.

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