Las calles de Caracas se convirtieron en refugio improvisado para miles de personas durante la noche de este miércoles, luego de los terremotos de magnitudes 7,5 y 7,2 que estremecieron gran parte de Venezuela y provocaron el colapso de edificios en distintos sectores de la capital.
Mientras las autoridades continúan evaluando los daños, numerosos habitantes decidieron permanecer fuera de sus viviendas por temor a nuevas réplicas y ante la incertidumbre generada por las grietas y afectaciones visibles en varias estructuras.
Uno de los puntos más críticos se registró en Los Palos Grandes, al este de Caracas, donde cientos de personas permanecían alrededor de edificios derrumbados mientras vecinos, funcionarios de Protección Civil y efectivos policiales intentaban localizar sobrevivientes entre los escombros.
Las labores de rescate se desarrollaban con recursos limitados. Sin maquinaria pesada disponible, los voluntarios trabajaban utilizando sus propias manos, baldes y herramientas improvisadas para remover restos de concreto.
“Necesitamos agua potable para lanzársela a la gente que está debajo”, gritaban algunos vecinos que colaboraban en las operaciones de emergencia.
“Hay gente viva, necesitamos tobos para mover los escombros”, respondían otros mientras intentaban organizar la ayuda.
En medio del caos también se vivieron escenas de profundo dolor. Una madre recorría desesperadamente el área afectada llamando a su hijo atrapado entre los restos de una estructura colapsada.
“¡Antonio, mamá está aquí!”, repetía entre lágrimas mientras observaba las labores de rescate.
Otra situación de emergencia se registró cerca de la plaza Altamira, donde el derrumbe de un edificio movilizó a ambulancias, cuerpos de seguridad y voluntarios que trabajaban en la búsqueda de posibles sobrevivientes.
Según el Sistema Oficial de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos, los movimientos telúricos formaron parte de un inusual “doblete sísmico”, fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con apenas segundos de diferencia en una misma zona geográfica.
Aunque posteriormente fue cancelada la alerta de tsunami para Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses, la emergencia continúa en Venezuela, donde miles de personas permanecen en las calles mientras avanzan las labores de rescate y evaluación de daños.



