
El trágico fallecimiento de Yaidy Garnica, ocurrido el 15 de junio, cuando fue ultimada de un tiro de escopeta por un residente en el Pasaje Acuario de Cerro Navia, en Santiago de Chile, generó gran impacto y fue catalogado como un “crimen de odio”.
Esta semana, Braulio Jatar, consejero legal de la familia, anunció que el Ministerio Público ha requerido la prórroga del lapso para la indagación judicial, y advirtió que buscarán sin descanso la sanción más severa contra el implicado.
Mediante un metraje difundido en los medios de comunicación chilenos, Jatar expresó que esta petición presumiblemente obedece a la necesidad de profundizar la investigación, e insistió en la firmeza de su empeño por obtener la pena máxima para Miguel Sergio Cordero Toledo.
El letrado relató que las grabaciones de las cámaras de vigilancia muestran a varios individuos propinando golpes al portón de la morada de Yaidy, donde inician los forcejeos y manotazos. Acto seguido, el acusado entra con un arma de fuego larga, se abre paso entre la multitud, apunta a la occisa y dispara.
Se ha difundido a través de la prensa que la disputa se originó por el excesivo volumen de la música, intentando justificar la acción de Cordero Toledo y alimentando un discurso de intolerancia.
En el caso particular de la víctima, se aludió a su nacionalidad con injurias. La frase “Vayan a escuchar música a su país, venezolanas culiás” fue proferida la noche del suceso.
Los parientes de Yaidy en Chile y Venezuela mantienen su reclamo de justicia y continuarán inquebrantables en la lucha legal hasta lograr el castigo más alto para el responsable del asesinato de la joven de origen venezolano.
Con información de La Nación
