Trinidad y Tobago desmiente acuerdos militares con EE. UU. para operaciones regionales

◉ Las tensiones entre Venezuela y Trinidad se intensificaron con el ataque en Puerto España hace una semana del USS Gravely

El Gobierno de Trinidad y Tobago salió al paso de las especulaciones sobre un presunto acuerdo con Estados Unidos para utilizar su territorio como punto de lanzamiento de operaciones militares en el Caribe. El exprimer ministro Keith Rowley rechazó categóricamente haber firmado algún convenio que autorice a Washington a intervenir desde suelo trinitense en países vecinos, mientras que autoridades actuales aclararon que la reciente presencia estadounidense responde únicamente a ejercicios conjuntos previstos en el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA).

En un contexto marcado por el aumento de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, las autoridades trinitenses insistieron en que el archipiélago mantiene su compromiso con la paz y la defensa de su soberanía.

Rowley descarta pactos que permitan intervenciones

Keith Rowley, quien encabezó el Gobierno trinitense durante varios años, negó haber avalado algún convenio que habilitara al ejército estadounidense a emplear la nación insular como plataforma ofensiva. Enfatizó que, durante su gestión, sostuvo múltiples conversaciones con representantes norteamericanos y en ninguna ocasión se planteó un escenario que contraviniera la Carta de las Naciones Unidas.

El exmandatario explicó que el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas —vigente desde 2007 y renovado en diversas oportunidades— regula únicamente la presencia temporal de personal militar estadounidense y las condiciones operativas para efectuar entrenamientos o actividades específicas. Subrayó que dicho documento no abre la puerta a acciones bélicas ni intervenciones.

Cooperación militar limitada a ejercicios conjuntos

El ministro de Asuntos Exteriores, Sean Sobers, confirmó que unidades de la Marina estadounidense volverán a Trinidad y Tobago para realizar maniobras coordinadas con la Fuerza de Defensa Trinitense (TTDF). Aclaró que tales actividades estaban previstas desde hace meses y forman parte de la cooperación ordinaria entre ambos países.

Según Sobers, estos entrenamientos responden a objetivos estrictamente técnicos, centrados en mejorar destrezas tácticas, capacidad de respuesta y mecanismos de coordinación bilateral. También indicó que nada en el SOFA establece obligaciones que comprometan la autonomía del país, ni limita su derecho a aceptar o rechazar solicitudes de colaboración que pongan en riesgo su independencia.

Rowley reforzó esta postura al recordar que ningún documento firmado por Trinidad y Tobago impide al Gobierno actuar con plena libertad ante propuestas que pudieran afectar su seguridad interna.

La lucha contra el crimen como prioridad interna

La primera ministra Kamla Persad-Bissessar respaldó la continuidad de los ejercicios con Estados Unidos, argumentando que el país enfrenta desafíos significativos vinculados al crimen organizado. A su juicio, la cooperación con Washington constituye una herramienta esencial para modernizar las capacidades operativas de la TTDF y fortalecer su inteligencia estratégica.

Persad-Bissessar sostuvo que la colaboración bilateral ya ha producido avances concretos y expresó confianza en que la coordinación permitirá enfrentar de manera más eficaz a las redes delictivas que operan dentro y fuera del territorio nacional. Para la mandataria, la seguridad regional depende del fortalecimiento institucional de cada Estado caribeño y de una respuesta conjunta frente a amenazas transnacionales.

Un acuerdo que evoluciona con los años

El SOFA, firmado originalmente en 2007, regula los alcances, deberes y limitaciones del personal militar estadounidense durante su permanencia en Trinidad y Tobago. El convenio ha sido revisado en varias ocasiones, la última en diciembre de 2024, cuando se eliminó una fecha de caducidad, transformándolo en un acuerdo vigente de manera indefinida salvo renegociación.

La actualización buscó adecuar las normas a los desafíos de seguridad contemporáneos, pero no modificó los principios fundamentales: la cooperación no implica autorización para instalar bases permanentes ni para ejecutar operaciones ofensivas desde suelo trinitense.

Caribe en tensión y un mensaje de neutralidad

Las aclaratorias del Gobierno trinitense se producen en medio de un incremento de la tensión entre Estados Unidos y Venezuela, particularmente tras los anuncios de nuevas operaciones militares estadounidenses en el Caribe. Frente a ese escenario, Rowley reiteró que el archipiélago mantiene su vocación pacífica y su rechazo a cualquier iniciativa que pudiera desestabilizar la región.

Las autoridades insistieron en que Trinidad y Tobago defenderá su rol como territorio soberano y como parte de un Caribe comprometido con la paz, aun cuando continúe colaborando en materia de seguridad con Estados Unidos bajo los marcos legales existentes.

Con información de El Pitazo

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