
La industria petrolera venezolana registró un nuevo repunte durante el mes de febrero, cuando la producción nacional volvió a superar la barrera del millón de barriles por día (bpd) tras experimentar un crecimiento cercano al 10 % respecto al mes anterior. Así lo indican cifras oficiales incluidas en el más reciente informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que recoge datos reportados por el propio gobierno venezolano.
Según el documento, Venezuela alcanzó una producción promedio de 1.021.000 barriles diarios, lo que representa un incremento de aproximadamente 97.000 barriles frente a enero, cuando el bombeo se situó en torno a 924.000 bpd.
Este aumento se produce en medio de un escenario político y económico particular, marcado por cambios en la legislación energética venezolana y por un proceso de acercamiento entre Caracas y Washington que ha reactivado el interés de compañías internacionales en el sector petrolero del país.
El crecimiento de la producción también forma parte de una tendencia que comenzó en los últimos años, tras un periodo prolongado de declive que redujo drásticamente la capacidad productiva del país.
Un repunte tras la caída de enero
El aumento registrado en febrero adquiere especial relevancia porque ocurre después de una caída significativa durante el primer mes del año.
En enero, la producción petrolera venezolana había descendido por debajo del millón de barriles diarios, alcanzando cerca de 924.000 barriles por día, según datos reportados por el propio Ministerio de Hidrocarburos a la OPEP.
Ese retroceso estuvo relacionado con factores logísticos y comerciales que afectaron las exportaciones de crudo venezolano, lo que obligó a reducir temporalmente el ritmo de extracción en algunos campos petroleros.
El repunte de febrero indica que el sector ha logrado recuperar parte de su capacidad operativa, impulsado por la reactivación de proyectos en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las regiones con mayores reservas de hidrocarburos del mundo.
La apertura de la industria al capital extranjero
El incremento de la producción coincide con un cambio importante en la política energética venezolana.
A comienzos de este año, la Asamblea Nacional aprobó una reforma sustancial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
La modificación legal busca incentivar la participación de capital privado y empresas internacionales en la explotación de los recursos petroleros del país.
Durante años, el modelo energético venezolano estuvo basado en un fuerte control estatal sobre la industria. Esa política fue consolidada durante el gobierno del expresidente Hugo Chávez, quien promovió reformas que incrementaron la participación de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en los proyectos de extracción.
La nueva legislación representa un giro respecto a ese enfoque y ha sido interpretada por algunos analistas como una apertura destinada a atraer inversión extranjera y recuperar la infraestructura petrolera del país.
Acercamientos energéticos con Estados Unidos
El repunte de la producción también coincide con una serie de contactos diplomáticos entre Venezuela y Estados Unidos en materia energética.
En febrero, el secretario de Energía estadounidense Chris Wright visitó Caracas para reunirse con autoridades venezolanas y evaluar proyectos de cooperación en el sector petrolero.
Durante esa visita se discutieron posibles acuerdos para modernizar instalaciones petroleras y fortalecer la producción en campos estratégicos.
Expertos consideran que estas iniciativas podrían facilitar el acceso a tecnología, financiamiento e inversión internacional, factores que durante años estuvieron limitados por sanciones y restricciones financieras.
Nuevas alianzas con empresas internacionales
El proceso de apertura también ha despertado el interés de compañías extranjeras que buscan participar en la recuperación de la industria petrolera venezolana.
Entre las empresas que han explorado nuevas oportunidades en el país se encuentra la petrolera británica Shell, que recientemente firmó acuerdos energéticos relacionados con el desarrollo de proyectos de gas y petróleo.
Estas alianzas forman parte de una estrategia más amplia orientada a incrementar la producción nacional y fortalecer la capacidad exportadora de Venezuela.
No obstante, analistas advierten que la recuperación total del sector requerirá inversiones multimillonarias y varios años de reconstrucción de infraestructura.
Cinco años de crecimiento consecutivo
El aumento registrado en febrero también confirma una tendencia sostenida de crecimiento en la producción petrolera venezolana.
Durante 2025, el país alcanzó una producción promedio de aproximadamente 1,081 millones de barriles diarios, consolidando cinco años consecutivos de recuperación desde 2021.
En ese momento, el bombeo había caído a niveles cercanos a 636.000 barriles por día, uno de los puntos más bajos registrados en décadas.
El crecimiento reciente ha permitido que Venezuela vuelva a situarse por encima de los niveles registrados en 2019, cuando la producción promedio fue de aproximadamente 1,013 millones de barriles diarios.
El desafío de recuperar la industria
A pesar de los avances recientes, especialistas coinciden en que la industria petrolera venezolana todavía enfrenta grandes desafíos.
Durante años, la falta de inversión, las sanciones internacionales, la obsolescencia de equipos y los problemas operativos afectaron la capacidad productiva del país.
La reconstrucción completa del sector requerirá importantes inversiones en infraestructura, tecnología y capacitación de personal.
También será necesario mejorar las condiciones financieras y regulatorias para atraer capital internacional que permita desarrollar nuevos proyectos de exploración y producción.
El petróleo como eje de la economía venezolana
La recuperación de la producción petrolera tiene una importancia estratégica para Venezuela, cuya economía ha dependido históricamente de la exportación de hidrocarburos.
El país posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, lo que lo convierte en uno de los actores potencialmente más relevantes del mercado energético global.
Por esta razón, cualquier cambio en su capacidad productiva tiene implicaciones tanto para la economía nacional como para el mercado internacional del crudo.
El reciente repunte hasta superar nuevamente el millón de barriles diarios representa una señal de recuperación para el sector, aunque el camino hacia una plena revitalización de la industria petrolera venezolana aún está en proceso.
Con información de EFE



