El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este 30 de marzo que su gobierno mantiene “conversaciones serias” con un supuesto “nuevo y más razonable” régimen en Irán, en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio.
Según el mandatario, se han logrado avances importantes en las negociaciones, lo que abre la posibilidad de alcanzar un acuerdo que ponga fin a las operaciones militares en la región.
Sin embargo, Trump advirtió que, si no se concreta un pacto en el corto plazo —y si Irán no reabre el estratégico estrecho de Ormuz—, Estados Unidos podría lanzar ataques contra infraestructuras clave del país, incluyendo plantas eléctricas, pozos petroleros y la isla de Kharg, uno de los principales centros de exportación de crudo iraní.
Las declaraciones reflejan una estrategia dual de Washington: mantener abierta la vía diplomática mientras incrementa la presión militar sobre Teherán. De hecho, el despliegue de tropas y activos estadounidenses en la zona ha aumentado en los últimos días, elevando la tensión regional.
Por su parte, autoridades iraníes han negado la existencia de negociaciones directas, aunque han admitido contactos indirectos a través de intermediarios, rechazando además las condiciones planteadas por Estados Unidos por considerarlas “excesivas”.
El escenario sigue siendo incierto, con la diplomacia y la amenaza de una escalada militar avanzando en paralelo, en un conflicto que mantiene en alerta a la comunidad internacional.




