
El Departamento de Defensa de Estados Unidos detalló un plan estratégico dividido en tres fases para Venezuela, en medio del nuevo escenario político tras la intervención militar y los recientes cambios en el país.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la estrategia contempla tres etapas claramente definidas: estabilización, recuperación y transición.
La primera fase, enfocada en la estabilización, prioriza garantizar condiciones de seguridad y orden, consideradas la base para avanzar en el resto del proceso. Posteriormente, la etapa de recuperación buscaría reactivar la economía y promover un entorno de reconciliación nacional.
Finalmente, la fase de transición apunta a consolidar cambios políticos e institucionales en Venezuela, con miras a una eventual normalización del país y la reconfiguración de su sistema de gobierno.
Este plan forma parte de la estrategia de Washington tras la escalada de su participación en la crisis venezolana, en un contexto marcado por tensiones internacionales y debates sobre el alcance de la influencia estadounidense en la región




