
Estados Unidos avanza en el desarrollo de un ambicioso escudo antimisiles espacial que podría comenzar a desplegarse en los próximos años como parte del proyecto conocido como “Golden Dome”.
La Fuerza Espacial estadounidense seleccionó a doce compañías tecnológicas para trabajar en el sistema defensivo, cuyo objetivo será detectar e interceptar amenazas desde la órbita terrestre baja.
El proyecto busca crear una gigantesca red de satélites e interceptores capaces de neutralizar misiles balísticos, hipersónicos y de crucero en distintas etapas de vuelo, incluyendo su fase de impulso y trayecto intermedio.
La iniciativa es impulsada por la administración de Donald Trump y tendría un costo inicial estimado en 175.000 millones de dólares, aunque algunos análisis advierten que el gasto total podría aumentar significativamente en las próximas décadas.
Expertos y sectores del Pentágono también han expresado dudas sobre la viabilidad técnica y económica del programa, señalando que construir un sistema defensivo de esta magnitud representa enormes desafíos tecnológicos y logísticos.
Además de reforzar la defensa estadounidense, el proyecto ha despertado preocupación internacional por una posible militarización acelerada del espacio y el riesgo de una nueva carrera armamentística global.




