
El Sistema Turimiquire en el estado Sucre enfrenta un colapso crítico desde el pasado 25 de febrero, dejando a los municipios Sucre, Bolívar y Cruz Salmerón Acosta sin suministro de agua potable. La falla obligó a la población de Cumaná, Araya y Marigüitar a buscar fuentes alternativas, como ríos, playas, cisternas privadas y sectorización del servicio, mientras las autoridades anunciaban supuestas soluciones que no se han concretado.
La declaratoria de emergencia hídrica llegó el 6 de marzo, pero más de tres meses después la situación persiste, generando protestas, trancas de vías y riesgo sanitario en las comunidades afectadas.
Los habitantes cargan envases pesados, adaptan vehículos para trasladar agua y organizan colectivamente la distribución, enfrentando una crisis que se extiende hasta partes del estado Nueva Esparta. La combinación de improvisación técnica, retrasos administrativos y falta de comunicación oficial mantiene a miles de familias en situación crítica.
Sistema Turimiquire: improvisación técnica y riesgos laborales
El Sistema Turimiquire evidencia una improvisación que amenaza con prolongar la crisis de agua indefinidamente. José María De Viana, ingeniero civil y expresidente de Hidrocapital, calificó la situación como “la emergencia de agua más severa en Venezuela en mucho tiempo”. De Viana denunció que retirar escombros del túnel sin medidas técnicas apropiadas prolongará los trabajos y expone a los operarios a riesgos letales.
“El problema no se resuelve solamente sacando escombros. Todavía seguirá cayendo material del techo del túnel si no se aplican técnicas de concreto lanzado y construcción de cáscaras protectoras”, explicó. Además, denunció que expertos y empresas nacionales no fueron incorporados, a pesar de contar con la capacidad técnica necesaria para la obra. Según él, recurrir a personas no especializadas equivale a desperdiciar tiempo y recursos críticos.
Los trabajadores enfrentan condiciones extremas: maquinaria inadecuada, derrumbes constantes y exposición a gases tóxicos dentro de los túneles, antes de instalar sistemas de ventilación industrial. Luis Blanco, secretario de Reclamo de los Trabajadores de la Hidrológica de Venezuela en Sucre, señaló que la gobernación subestimó la magnitud del siniestro desde el primer día, tratando el colapso como un incidente superficial y poniendo en riesgo vidas humanas.
Sistema Turimiquire y la narrativa oficial versus realidad ciudadana
La gobernadora Jhoanna Carrillo y el ministro de Obras Públicas, Juan Ramírez, han defendido públicamente la gestión de la crisis, alegando que se ejecuta un proyecto de envergadura para recuperar los 13 kilómetros del túnel. Reportes institucionales mencionan la iluminación de 3.5 kilómetros, instalación de 5.700 metros de ventilación y remoción de 2.000 metros cúbicos de sedimentos, presentados como “progreso histórico”.
Sin embargo, para los habitantes de Cumaná, la realidad es otra. Dioselys González, vecina de Villa Bolivariana, declaró que muchas familias carecen de tanques o envases suficientes para almacenar agua y deben recorrer distancias peligrosas para obtenerla. La narrativa oficial de avances contrasta con la escasez diaria y las largas filas frente a cisternas, generando un escepticismo creciente en la población.
Los paliativos humanitarios, como la distribución de agua sectorizada o cisternas móviles, han sido insuficientes. Luis Blanco denunció que la sectorización falla por la falta de válvulas estratégicas y que el plan técnico entregado por el Colegio de Ingenieros de Sucre no fue implementado. De Viana también criticó la utilización del fondo de emergencia de la ONU de 2 millones de dólares, señalando que destinarlo a camiones cisterna no resolverá la falta estructural de agua y que los recursos deben dirigirse a soluciones de ingeniería efectivas.
Sistema Turimiquire y las consecuencias sociales
La prolongada falla del Sistema Turimiquire ha afectado la vida cotidiana, la salud y la economía local. La escasez de agua ha alterado calendarios académicos, paralizado actividades económicas y generado dolencias de salud por falta de higiene. La acumulación de tres meses de crisis ha provocado protestas espontáneas, trancas de vías y aumento de la conflictividad social en la región.
Expertos advierten que la paciencia de la ciudadanía se agota. De Viana enfatizó que detrás de la crisis hay muchas madres, niños y actividad económica perdida, y que la tolerancia social tiene un límite. El colapso del sistema hídrico evidencia la necesidad de combinar capacidades técnicas, planificación efectiva y transparencia administrativa para evitar que la crisis se prolongue y se profundicen los riesgos para la población.
En conclusión, la crisis del Sistema Turimiquire en Sucre refleja la combinación de improvisación técnica, negligencia administrativa y falta de participación de expertos en ingeniería. Mientras las autoridades presentan reportes de avance, la población sucrense continúa padeciendo la escasez de agua, enfrentando riesgos sanitarios y sociales. La solución definitiva requiere la aplicación de protocolos de ingeniería adecuados, supervisión profesional y uso responsable de fondos, para restituir un servicio vital que afecta directamente la vida de miles de familias en el oriente venezolano.
Con información de La Patilla




