
Alex Saab ha reaparecido en el centro de la discusión política en Colombia en medio de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, quien obtuvo la mayor votación en la primera vuelta electoral del 31 de mayo de 2026. La polémica se concentra en la histórica relación entre Saab, empresario colombiano detenido en Cabo Verde y reclamado por Estados Unidos por cargos relacionados con lavado de activos y corrupción, y De la Espriella, reconocido abogado y ahora candidato presidencial.
En declaraciones pasadas, Saab no dudó en definir a De la Espriella como “amigo y abogado”, un vínculo que ha generado reacciones encontradas entre políticos, analistas y ciudadanos ante la proximidad del balotaje del 21 de junio.
La aparición de esta vinculación en pleno ciclo electoral ha impulsado debates sobre ética, credibilidad y la naturaleza de las relaciones profesionales en el ejercicio de la abogacía, especialmente cuando ocurren en contextos de elevada polarización política. Aunque De la Espriella ha intentado despegarse de la controversia, afirmando que su relación profesional con Saab concluyó años atrás, la sombra de ese vínculo ha persistido y alimenta cuestionamientos sobre su influencia en el discurso de campaña, la percepción pública y la confianza ciudadana en su liderazgo.
Alex Saab y la defensa profesional de Abelardo de la Espriella
El caso de Alex Saab saltó a la fama internacional después de que fuera detenido en Cabo Verde en junio de 2020, en un procedimiento que involucró la solicitud de extradición por parte de Estados Unidos, bajo acusaciones de lavado de dinero, corrupción y vínculos con el régimen de Nicolás Maduro. En ese contexto, Abelardo de la Espriella asumió la defensa legal de Saab, un paso que sorprendió a observadores políticos debido a que De la Espriella había expresado anteriormente posturas críticas contra el chavismo venezolano.
En una entrevista concedida a El Espectador en abril de 2021, Saab afirmó que De la Espriella era “un gran abogado y amigo”, y defendió su decisión de contratarlo, subrayando que las diferencias ideológicas no interferían con su ejercicio profesional. Saab señaló que la relación con el abogado era amplia, pero al mismo tiempo intentó deslindar cualquier implicación sobre conocimiento o complicidad política más allá de la esfera estrictamente jurídica.
Esta defensa se extendió por varios años, y De la Espriella se mantuvo representando a Saab en diversos frentes, incluyendo investigaciones por presunto lavado de activos en Colombia. La defensa profesional de De la Espriella se justificó, según él mismo expuso en un comunicado de julio de 2019, por razones técnicas y no políticas, lo que implicaba separar el ejercicio jurídico de cualquier consideración ideológica o partidista. En ese documento, explicó que su firma representaba tanto a personas naturales como jurídicas sin juzgar sus posturas políticas.
No obstante, el hecho de que De la Espriella defendiera a Saab despertó suspicacias entre sectores críticos de la política y la opinión pública, especialmente en un contexto donde Saab ya era considerado cercano al régimen venezolano de Maduro, lo que llamó la atención sobre la coherencia del posicionamiento público del candidato y su trayectoria profesional.
Las contradicciones de una relación controvertida
La relación entre Alex Saab y Abelardo de la Espriella fue objeto de análisis también por parte de periodistas de investigación como Roberto Deniz, de Armando.info, quien señaló que Saab había tenido vínculos comerciales con el gobierno venezolano desde al menos 2011, cuando su empresa fue parte de un convenio en Caracas para construir viviendas prefabricadas, en un acto en el que participaron Hugo Chávez y Nicolás Maduro, además del entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Este antecedente ha sido utilizado por críticos para enfatizar la profunda conexión de Saab con el entramado político y económico venezolano.
Frente a estas afirmaciones, De la Espriella ha sido enfático: en una entrevista publicada en El Tiempo en febrero de 2026, afirmó que dejó de ser abogado de Saab hace más de seis años y que no mantenía contacto con él en la actualidad. De la Espriella explicó que conoció a Saab cuando éste se presentó como empresario en sectores como la construcción y textiles en Venezuela, mucho antes de que surgieran los señalamientos de vínculos con el chavismo.
El candidato también relató que tras enterarse de las acusaciones contra Saab, le recomendó cooperar con las autoridades estadounidenses, afirmando que lo instó a dialogar con agencias del país norteamericano para resolver su situación legal. Según su versión, Saab no siguió ese consejo y, en consecuencia, la relación profesional terminó. “Le dije: ‘No atendiste mi consejo, vas a terminar mal’”, sostuvo De la Espriella.
Pese a estas aclaraciones, la relación persistió como tema de debate y controversia en la campaña, con sectores que ven en ella una contradicción con la narrativa pública del candidato, quien ha criticado fuertemente a gobiernos autoritarios y abusos de poder en la región. La capacidad de separar una defensa jurídica de una afinidad política ha sido objeto de intensos debates mediáticos y políticos, sobre todo en un momento donde las alianzas y lealtades están bajo escrutinio electoral.
Alex Saab y la influencia en la percepción pública de la candidatura
La presencia de Alex Saab en la narrativa pública de la campaña de Abelardo de la Espriella ha tenido un impacto significativo en la percepción de algunos votantes y analistas políticos. Para seguidores del candidato, la defensa de Saab representa un ejercicio legítimo de un abogado que cumple con los principios del derecho, independientemente de las implicaciones políticas del caso. Argumentan que todo profesional del derecho tiene el deber ético de representar a quienes lo solicitan, sin prejuicios ni juicios políticos, y que ello no implica apoyo ideológico ni afinidad con actividades controvertidas del defendido.
Por otro lado, sectores de oposición y críticos del candidato sostienen que aunque la defensa profesional no debe ser interpretada automáticamente como respaldo político o moral, la percepción pública cambia cuando se trata de casos de alto perfil internacional como el de Saab, acusados de estrechos vínculos con regímenes cuestionados por corrupción y violación de derechos humanos. Esta percepción ha sido utilizada por detractores de De la Espriella para levantar cuestionamientos sobre su juicio político, independencia y coherencia entre su discurso y sus actos profesionales anteriores.
En un contexto electoral polarizado, estos debates no solo influyen en la percepción inmediata de la candidatura, sino que también moldean las discusiones sobre la transparencia, la confianza pública y los estándares éticos que se esperan de quienes aspiran a cargos de alta responsabilidad como la Presidencia de Colombia. La forma en que los votantes interpretan estas conexiones puede tener consecuencias más allá de la primera vuelta, especialmente si el candidato logra llegar a instancias decisivas como una segunda ronda electoral, donde cada detalle de su trayectoria —profesional y personal— puede ser escrutado y utilizado por aliados y adversarios por igual.
En conclusión, Alex Saab ha emergido como un elemento controvertido en la contienda presidencial de Abelardo de la Espriella, no por una relación política explícita —según la versión pública del candidato— sino por la naturaleza de su vínculo profesional en el pasado. La defensa legal de Saab, las declaraciones públicas de ambos y el contexto político latinoamericano han configurado una narrativa compleja que continúa influyendo en el debate público y en la percepción de los electores sobre integridad, independencia profesional y credibilidad en la carrera hacia la Casa de Nariño.
Con información de El Espectador




