
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió que el reciente ataque con drones contra la central nuclear de Barakah, en Emiratos Árabes Unidos, representó un hecho de extrema gravedad debido a los riesgos que implica para la seguridad nuclear.
Grossi señaló que el incidente fue un acto “extremadamente grave e irresponsable”, al recordar que las instalaciones nucleares albergan grandes cantidades de material radiactivo cuya afectación podría provocar consecuencias severas para la población y el medio ambiente.
El jefe del OIEA destacó que la situación era potencialmente más delicada que la observada en la central de Zaporiyia, en Ucrania, debido a que los reactores de Barakah se encontraban operativos al momento del ataque, mientras que los de la planta ucraniana permanecen detenidos.
Aunque las autoridades emiratíes informaron que no se registraron víctimas ni fugas radiactivas, el organismo internacional insistió en que cualquier agresión contra infraestructura nuclear constituye una peligrosa escalada y una violación de los principios de seguridad establecidos a nivel internacional.
Grossi también elogió la rápida respuesta de los operadores de la planta y de los reguladores nucleares del país, quienes activaron de inmediato los protocolos de emergencia para mitigar cualquier posible riesgo derivado del ataque.



