
La creciente influencia de Estados Unidos en Venezuela comienza a generar malestar entre distintos sectores de la población, que aseguran no ver reflejadas en su vida cotidiana las promesas de recuperación económica y transición política realizadas tras los cambios ocurridos en el país.
Según testimonios recogidos en Caracas, muchos ciudadanos consideran que la situación económica sigue deteriorándose, marcada por la depreciación de la moneda, la inflación y la falta de mejoras en los ingresos. Algunos incluso cuestionan que el aumento de la producción petrolera se traduzca en beneficios concretos para la población.
El reportaje señala que familiares de presos políticos, activistas y trabajadores han comenzado a acudir con frecuencia a la embajada estadounidense en Caracas para exigir respuestas sobre salarios, derechos laborales y el cronograma de una eventual transición democrática.
Mientras sectores de la oposición consideran que la presencia estadounidense sigue siendo necesaria para impulsar cambios políticos, otros analistas advierten sobre el riesgo de que se consolide una relación de “normalización” sin avances democráticos significativos, alimentando la frustración ciudadana.



