Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio no solo dejaron cientos de víctimas y graves daños materiales, sino que también evidenciaron las profundas debilidades del país para responder a una emergencia de gran escala.
Así lo plantea la politóloga Maryhen Jiménez en un artículo publicado por El País, donde reflexiona sobre el impacto humano, institucional y social que dejó el doblete sísmico.
La autora relata que se encontraba en Caracas cuando comenzaron los movimientos telúricos. En un primer momento pensó que se trataba de un problema mecánico con su vehículo, hasta que observó el pánico en las calles y grandes columnas de polvo elevándose en distintos puntos de la ciudad.
Durante varias horas, además del temor por los sismos, enfrentó otro problema: la falta de comunicaciones. Según recuerda, la caída de la conectividad a internet dificultó conocer la magnitud de la tragedia y contactar a familiares y amigos.
Con el paso de las horas comenzaron a conocerse las dimensiones del desastre. El balance preliminar reportaba al menos 188 fallecidos y más de 1.500 heridos, además de severos daños en estados como La Guaira, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.
No obstante, Jiménez destaca que, en medio de la tragedia, también surgieron múltiples muestras de solidaridad entre los venezolanos. Vecinos, familiares y voluntarios organizaron redes de apoyo para asistir a quienes habían perdido sus viviendas o permanecían atrapados bajo los escombros.
A su juicio, esa respuesta ciudadana evidencia la capacidad de organización de la sociedad, pero advierte que no puede sustituir el papel que corresponde desempeñar al Estado durante una emergencia de esta magnitud.
La autora sostiene que los terremotos dejaron al descubierto el deterioro institucional acumulado durante años y plantea la necesidad de repensar la capacidad del Estado venezolano para prevenir, atender y responder ante desastres naturales.
Finalmente, considera que la tragedia abre un debate sobre la reconstrucción institucional del país y la importancia de contar con un Estado capaz de proteger a la población antes, durante y después de una crisis como la vivida esta semana.



