
Los principales hospitales de Caracas trabajan al límite de su capacidad tras la llegada masiva de heridos provenientes de La Guaira, el estado más afectado por los terremotos que sacudieron el centro-norte de Venezuela. Las salas de emergencia, pasillos y áreas de espera permanecen abarrotadas mientras médicos, enfermeros y voluntarios intentan responder a la creciente demanda de atención.
Centros asistenciales como el Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño, el Periférico de Catia, el José María Vargas y el Domingo Luciani han recibido a decenas de pacientes trasladados desde la costa, donde numerosos hospitales y ambulatorios quedaron sin capacidad para atender la emergencia. En muchos casos, familiares recorrieron largas distancias por sus propios medios para llevar a los lesionados hasta Caracas en busca de asistencia médica.
El personal sanitario enfrenta la crisis con recursos limitados. Donaciones de agua, alimentos, medicamentos e insumos médicos se han convertido en un apoyo fundamental para mantener la atención de los pacientes, mientras familiares permanecen durante horas en los hospitales esperando noticias de sus seres queridos.
La presión sobre el sistema de salud se produce mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas devastadas por los terremotos, donde equipos nacionales e internacionales trabajan contra el tiempo para localizar sobrevivientes entre los escombros.



