
Mientras pasan los días, la emergencia provocada por el doble terremoto que sacudió al estado La Guaira continúa agravándose. Entre las necesidades más urgentes destaca la escasez de medicamentos para atender a los niños afectados, una situación que pone en riesgo la salud de cientos de familias que permanecen en albergues y comunidades vulnerables.
Gracias a la solidaridad de la comunidad venezolana radicada en Panamá y al respaldo de empresarios panameños, fue posible adquirir un importante lote de medicamentos pediátricos que se compraron en Caracas, estos medicamentos comienzan a escasear en el centro del país debido a la emergencia.
Un llamado que cruzó fronteras
La campaña nació tras el llamado de auxilio de Brilly Caicedo, venezolana que vivió durante años en Panamá, donde también fue voluntaria de FANLYC. Hace apenas seis meses regresó a Macuto para reencontrarse con su tierra y, tras el terremoto, decidió convertirse en un puente entre las familias afectadas y la diáspora venezolana.
Aunque su vivienda permaneció en pie, Brilly comenzó a documentar la situación de decenas de familias refugiadas en la Iglesia San Bartolomé de Macuto y lanzó un llamado urgente a los venezolanos en Panamá para canalizar ayuda inmediata. La respuesta no tardó en llegar. Este jueves fueron despachadas 280 unidades de medicamentos pediátricos, distribuidas de la siguiente manera:
- 70 unidades de Ibuprofeno Ibumax pediátrico.
- 70 bolsas de Vitamina C masticable.
- 70 jarabes Ambroxol pediátricos.
- 70 jarabes antialérgicos Lorex pediátricos.
Estos insumos representan un alivio inmediato para decenas de niños que presentan cuadros respiratorios, fiebre y otras afecciones propias de las difíciles condiciones que enfrentan las familias desplazadas.
Los medicamentos fueron recibidos por el diácono Francisco Manso, coordinador de Cáritas de la Parroquia San Bartolomé de Macuto, junto a Brilly Caicedo, quienes serán los encargados de organizar la entrega de kits familiares para garantizar que la ayuda llegue de forma equitativa a quienes más la necesitan.

Una cadena de solidaridad que sigue creciendo
Cada caja entregada es el resultado de una red de voluntarios, donantes y empresas que decidieron actuar sin demora ante una de las emergencias más severas que ha vivido La Guaira en los últimos años.
Con más de 16.000 personas damnificadas, la ayuda continúa siendo indispensable.
La tragedia aún no termina, pero cada gesto de solidaridad demuestra que, incluso en los momentos más difíciles, la unión de los venezolanos dentro y fuera del país puede marcar la diferencia entre la incertidumbre y la esperanza.


















