
Un reportaje de Reuters revela que la reacción inicial de las fuerzas armadas venezolanas frente a los devastadores terremotos del 24 de junio estuvo marcada por la falta de coordinación, órdenes tardías y escasez de equipos, lo que habría limitado la capacidad de respuesta durante las primeras horas de la emergencia.
De acuerdo con ocho fuentes consultadas por la agencia, entre militares activos, retirados y personas cercanas al operativo, muchas unidades permanecieron a la espera de instrucciones mientras civiles y voluntarios iniciaban las labores de rescate en las zonas más afectadas de La Guaira.
Uno de los oficiales aseguró que no existía un protocolo específico para enfrentar una catástrofe de esta magnitud. «No había un plan para lidiar con algo así», afirmó bajo condición de anonimato, al explicar que las tropas no podían movilizarse sin autorización de la cadena de mando.
El informe también señala que algunas unidades carecían de herramientas básicas, vehículos suficientes e incluso equipos especializados para operaciones de búsqueda y rescate, mientras que la asignación de áreas de trabajo a brigadas nacionales e internacionales sufrió importantes retrasos.
Fuentes diplomáticas consultadas por Reuters indicaron que la incertidumbre sobre quién debía coordinar la emergencia provocó pérdida de tiempo durante las primeras 48 horas, consideradas decisivas para localizar sobrevivientes entre los escombros.
Aunque las autoridades sostienen que miles de funcionarios fueron desplegados desde el inicio de la emergencia, residentes, voluntarios y testigos aseguran que durante las primeras horas la mayor parte de las labores de rescate fue asumida por la sociedad civil y posteriormente reforzada por equipos internacionales.




